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sábado, 31 de diciembre de 2016

O TEDDYBÄR O TEDDYBÄR WIE TREU SIND DEINE ZÄHNE



KHÉ

Por algún motivo, a los alemanes de otros tiempos les gustaba disfrazarse de osos polares a la hora de hacerse fotografías. Pero qué puta locura es ésta Dios santo.

Sí. Mucho, mucho antes de las modas de Hinternek*, los hunos ya habían ido y habían vuelto. Dos veces. Y en blanco y negro. ¿Están hartos de payasos siniestros y mannequin challenges de chichinabo? ¡Pues visiten este fascinante universo de níveo pelaje, dientes afilados y esvásticas ocasionales!


- ¿Quién es el más gilipollas?
- Tú eres el más gilipollas.
- No, tú eres el más gilipollas.
ERROR: SOIS GILIPOLLAS LOS TRES


Ahora, gracias a la digitalización y los motores de búsqueda de páginas web, disponemos de más de sesenta quintillones de fotografías vintage hechas en territorio del Reich en las que, junto a grupos familiares, niños, niñas, bañistas, soldados nazis o túneles, aparece un señor o señora disfrazado de oso polar. Parecen muchas fotografías para lo que es, pero por lo visto es verdad: osos polares a cholón. El afán por ponerse en la piel de un Ursus maritimus, por denominarlo de alguna manera, surgió a finales del siglo diecinueve, alcanzó cierta notoriedad tras la primera guerra mundial (ahí los osos polares, al decir de los historiadores, no tuvieron un papel demasiado notorio), y se hizo prácticamente ubicuo en todos los frentes de la segunda, cuando mandaba el osezno bohemio. Tras la última conflagración global no paró la fiebre osuna: duró hasta finales de los años sesenta. Las fotografías abarcan pues un buen pedazo de la vida, el costumbrismo, la historia y la demencia teutónica moderna.

Osos polares de verdad almorzando.


El artista y filósofo Klaus Peter Speidel especula en el postfacio del libro de fotografías TEDDYBÄR sobre el origen y las razones de esta movida. Por lo visto, los osos polares eran hijos de Sigfrido que querían colocar fotos a las familias alemanas y para ello usaban el disfraz como un motivo, tan bueno como cualquier otro, para lograrlo. Una especie de exótico reclamo comercial para vender imágenes para el recuerdo en unas épocas en las que no era tan fácil ni barato hacer una foto. En efecto: quién puede resistirse a un retrato enmarcado de su Hermann o de su Helga en compañía de un tipo disfrazado de mamífero depredador de las nieves. Sin embargo, esta idea de Klaus Peter no explica todas las fotografías, y tampoco nos desvela el motivo del disfraz en sí. Maldita sea, hablamos de putos osos polares. Los osos polares nunca jamás han vivido en Alemania. Entonces, ¿por qué cojones osos polares y no criaturas típicamente bávaras como comadrejas, águilas, lobos o gorrinos? Eso no lo explican por ningún lado, aunque nosotros tenemos una puta mierda de teoría: en 1891, una mujer quiso quitarse la vida y lo hizo lanzándose al hábitat de los osos polares del zoo de Frankfurt. No hay mucha más información sobre este suceso; para ser honestos, solamente sabemos lo dicho. Pero es posible que ese incidente inflamara la imaginación de los alemanes hasta el punto de que el concepto "oso polar" adquiriera dimensiones mitológicas y pasara a formar parte del acervo popular de los comedores de salchichas. 

Frankfurt, 1891


O quizá es que simplemente les molaba aparecer en las fotos envueltos en maldito sudario blanco y peludo.

De entre las muchas fotografías de alemanes disfrazados de osos polares que inundan Hinternek hemos elegido unas cuantas para el disfrute de sus ojos. A algunos les divierten; a otros les aterrorizan por razones que en el fondo no desean averiguar. Pero una cosa es segura: pocas veces van a perder el tiempo de peor manera que echando un vistazo a esta mierda absurda.

Un TeddyBär abraza cariñosamente a una pizpirenta miembra de las Nationalsozialistische Frauenschaft.
Es difícil elegir: ¿cuál de los dos da más puto miedo?

¿Por qué hostias no salen corriendo los chavalillos?

Vacaciones, playa, sol, pantalones hasta más allá del ombligo,
oso polar: todo correcto

Die letzte Wunderwaffe

TeddyBär motorizado

TeddyBär en un bodorrio: adviértase el sombrero de copa

Checkpoint Charlie TeddyBär


Sus ojos negros, sin vida, de muñeca
relucen de amor

Esta simpática instantánea se tomó en los Alpes Bávaros en 1935.
Muestra a Eva Braun y a dos amiguicas en compañía de probablemente Heinrich Himmler.

Todas las fotografías de furries germanos vienen por cortesía de Retronaut.

Por cierto, el mayor experto mundial en este tema es Jean-Marie Donat, el editor de TEDDYBÄR, un coleccionista de fotos viejunas sin sentido que hace exposiciones en Arles. Este señor también ha dedicado su atención a fotografías de alemanes con la cara pintada de negro:

Su puta madre

* Que según algunos cascarrabias luditas unen en un mismo paquete la cretinez más extrema con la psicopatía más atroz & arrasan con la decencia y el buen gusto multiplicándose en los cerebros de las personas humanas como malévolos virus de la mente. Con lo majas que son.

lunes, 7 de septiembre de 2015

LES ROBARON LAS CABEZAS

Robar las cabezas muertas de gente famosa muerta no es una práctica muy habitual, pero se hace. Por una serie de motivos. Los más frecuentes al parecer son:

a) contribuir al avance del conocimiento científico

b) hacer un ritual satánico de magia negra vudu-vudu

c) tener la cabeza muerta de un famoso muerto en tu casa, en plan recuerdo, trofeo o algo así.

¡A continuación, ni uno, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino hasta cinco ejemplos de eso mismo!

La cabeza de Friedich Wilhelm Murnau

Es que a veces me distraigo un poco. He he he he.

Es el ejemplo más reciente de robo de cabeza de famoso, y se produjo entre el cuatro y el doce de julio de 2015 según los investigadores. Murnau era un director de cine de origen teutón célebre que te cagas por haber dirigido Nosferatu en su locuela mediana edad. Murió en 1931 y le enterraron en un cementerio de Stahnsdorf, con la familia, aunque la palmó en California. La investigación sobre el robo no ha terminado. La cabeza (para qué engañarnos, a estas alturas, la calavera) no se ha encontrado. Los oficiales de la policía de Stahnsdorf que llevan el tema han comentado a la prensa que puede que el robo se produjera en el contexto de un ritual ocultista, ya que se han hallado gotas de cera de vela en la tumba y en sus inmediaciones. La posibilidad de que los ladrones de cráneos usaran la cabeza para echar un partido de fútbol mientras celebraban el cumpleaños de uno de ellos ha sido por lo visto desechada.

La cabeza de Margarethe Zelle, aka Mata Hari

Aquí no es que robaran la cabeza exactamente, sino que se extravió, dando un significado literal a la expresión ha perdido la cabeza.

He he he he.

La señora Zelle fue una bailarina exótica y cortesana muy bien relacionada y de gran popularidad durante los inicios del siglo veinte. Cuando estalló la guerra mundial, la primera de ellas, por algún motivo fue acusada por los franceses de espiar para Alemania. De modo que fue arrestada en París y sometida a un juicio militar y el 15 de octubre de 1917 doce tíos de uniforme le dispararon con fusiles Lebel modelo 1888 mientras ella aguardaba atada a un poste frente a una pared. Por cierto, la señora Zelle tuvo la oportunidad de que le taparan los ojos con una cinta negra pero rehusó esa cortesía. Murió a los cuarenta y un años a resultas del fusilamiento. Dado su estatus de celebridad infame, los franceses decidieron que no estaban obligados a entregar los restos mortales de la señora Zelle a su familia para que dispusieran de ellos decentemente. En lugar de eso, le practicaron una autopsia pública, diseccionaron su cuerpo y cubrieron los trozos con cera para conservarlos y mandaron la cabeza al Museo de Anatomía de París. Allí la cabeza se expuso con otras muchas cabezas (por lo general, guillotinadas) de celebridades infames en el lugar del museo dedicado a esos menesteres. La galería de cabezas tuvo mucho éxito y atraía al museo a verdaderas multitudes de familias y grupos escolares, pero con el paso del tiempo el atractivo de la exhibición fue disminuyendo y al final era como si los responsables del museo se avergonzaran un poco de tener cabezas decapitadas acumulando polvo por ahí. El caso es que cuando en el año 2000 el director del museo que por aquel entonces no sabemos quién diantres era decidió hacer un inventario de las colecciones, incluyendo los fragmentos corporales de criminales y espías, salió a la luz el hecho lamentable de que la cabeza encerada de Mata Hari había desaparecido sin dejar rastro. No se sabe si se perdió en algún traslado o si alguien la mangó. Un misterio misterioso más en la misteriosa vida de una mujer misteriosa.

La cabeza de Goyaalé 

Este extraño término es una palabra del idioma chiricahua que significa "el que bosteza", y es el nombre verdadero del integrante de la tribu Bendoke de los apaches que la Historia ha dado en llamar Gerónimo. 

Para bostezos los que me entran viendo Bailando con lobos.
He he he he. He.

Gerónimo tuvo un papel protagonista como líder espiritual y estratega militar durante las guerras apaches contra norteamericanos y mejicanos del siglo diecinueve. El conflicto comenzó cuando Gerónimo volvió a su casa tras pasar un tiempo fuera y se encontró con que su esposa, sus hijos y otros familiares directos habían sido masacrados y quemados por unos mejicanos. Las guerras apaches duraron treinta años. Al final Gerónimo firmó un tratado de paz, fue hecho prisionero por el ejército norteamericano, luego vivió unos años en St. Louis para finalmente morir en 1909 de una pulmonía. Fue enterrado en Fort Sill, Oklahoma. Ahora empieza lo raro. En 1918, seis miembros de la sociedad secreta entre comillas Skull and Bones (asociada a la universidad de Yale) fueron destinados a Fort Sill como parte de su servicio militar voluntario. Y supuestamente una vez allí abrieron la tumba de Gerónimo y se llevaron la cabeza y puede que dos tibias. Esa cabeza y esas tibias del jefe apache acabaron supuestamente decorando la pared de un local llamado La Tumba, nombre muy apropiado, la verdad, que era donde los miembros de la Skull and Bones celebraban sus guateques masónicos y que estaba en los terrenos de la universidad de Yale. Decimos "supuestamente" porque los relaciones públicas de la sociedad Skull and Bones siempre han negado el robo de la cabeza de Gerónimo, y además varios historiadores aficionados de Fort Sill han afirmado que la tumba de Goyaalé jamás fue profanada. Ni visitada. Ni nada. Es interesante ahora llamar la atención de los lectores sobre un detalle en particular. Uno de los supuestos muchachos de la pandilla de pijos profanadores de tumbas era un señor llamado Prescott Bush. El señor Prescott Bush es el padre de George W. Bush y el abuelo de George W. Bush junior. Estos dos últimos señores fueron supuestamente presidentes de los Estados Unidos. Quizá gracias a los poderes mágicos de la calavera de Gerónimo. En 2009, cumplidos cien años de la muerte del inmortal guerrero indio, los descendientes de Gerónimo interpusieron una demanda contra la universidad de Yale y la sociedad Skull and Bones que no prosperó. El destino final de la cabeza de El Que Bosteza sigue siendo incierto.

La cabeza de Ludwig van Beethoven

Diablos, todo el mundo sabe quién fue este caballero. Nos centraremos pues en las macabras peripecias que protagonizó su calavera una vez su genial propietario subió a los cielos o bajó a los infiernos o se quedó a medio camino.

No es para tanto, Miley Cyrus ha perdido la cabeza también
y todavía no está muerta.
Hehehehehe

Aunque murió en 1827, en 1863 los médicos reabrieron su última morada porque no se sabía la causa de la muerte de ese tesoro nacional alemán y había que descubrirla para que ese dato figurara en las enciclopedias. También se quería hacer un molde de la cabezota para que un afamado artista de los alrededores esculpiera un busto adecuadamente espectacular. El caso es que a la reapertura de la tumba acudió uno de los amigos de juventud del compositor, un tal Herr Gerhard von Breuning. Von Breuning era el responsable de trasladar la cabeza de su amigo desde el cementerio hasta el estudio del escultor, y se cree que aprovechó la coyuntura para escamotear algunos pedazos de la parte posterior del cráneo muerto y agusanado. ¿Por qué lo hizo? ¿Admiración? ¿Fetichismo necrófilo? No. Lo hizo por pasta gansa. Von Breuning vendió las reliquias a Herr Doktor Romeo Seligmann. ¿Por qué compró eso Herr Romeo? ¿Admiración? ¿Fetichismo necrófilo? Eso es más difícil de contestar y probablemente no lo sepamos hasta que no se construya una máquina para viajar al pasado y una máquina para leer pensamientos. Hasta ese día, nos contentaremos con relatar hechos no muy probados, la verdad. Que son estos: los trozos de calavera se quedaron en la familia Seligmann y fueron pasando a manos de sucesivos patriarcas Seligmann por medio de testamentos y herencias. Con el tiempo la naturaleza de esos huesecillos se volvió oscura para los Seligmann, se podría decir que se convirtieron en una especie de leyenda familiar. Mientras tanto la robustez del clan Seligmann degeneraba lentamente debido a la maldición de la calavera de Ludwig van. En 1990, cuando a nadie le importaba un pito la calavera de Beethoven y menos a los Seligmann, un hombre residente en California llamado Paul Kauffmann se enteró de que un tío lejano suyo se había ido al otro barrio y que por cierto le había legado por herencia una misteriosa cajita. Ese tío lejano era uno de los últimos Seligmann de pura cepa y la caja contenía una colección de extraños objetos con aspecto de trozos de hueso. Intrigado por aquello, Kauffmann preguntó a otros familiares Seligmann sobre los huesos y así tuvo conocimiento de los susurrados rumores, los velados comentarios y las insólitas afirmaciones que los vinculaban con la figura del gran compositor de sinfonías sordo. Espoleado por estas noticias, Kauffmann envió los huesos a un laboratorio que por cosas de la vida tenía almacenados varios pelos de la cabellera del músico y solicitó un análisis de ADN. ¡Y de ese modo Beethoven volvió a emocionar a la opinión pública mundial!

La cabeza del Marqués de Sade

El nombre que usaba el Marqués de Sade cuando firmaba un cheque era Donatien Alphonse François (marqués de Sade), pero lo de Marqués con mayúscula tenía mucha más pegada.

Una vez el noble ese me tiró los tejos, pero
yo no me enrollo con tiparracos que reniegan de Nuestro Señor.
Amé he he he n.

Este aristócrata, escritor, ensayista y criminal varias veces encarcelado del siglo dieciocho es tan, tan famoso que ha dado origen a un sustantivo y un adjetivo: sadismo y sádico, respectivamente. Y el adjetivo se usa muchísimo, mucho más que, por ejemplo, kafkiano. ¿Qué cosas escribía? Principalmente tratados filosóficos un poco espesos, artículos periodísticos y panfletos a favor y en contra de la Revolución Francesa, aunque también se le atribuyen una serie de novelas donde predominan el sexo prematrimonial, la violación, la coprofilia, el incesto, la sodomía, la necrofilia, la piromanía, el canibalismo, la pedofilia, la enucleación violenta de los globos oculares, la castración forzada, la tortura, el homicidio, el ateísmo, el materialismo y las parrafadas interminables y auto justificativas estilo Ayn Rand. Unas novelas cuya lectura haría que los fans de 50 sombras de Grey se arrancaran los ojos y aullaran a la luna presos del horror absoluto y que son muy leídas y admiradas incluso en  nuestros tiempos. Mucho más leídas que su tratado sobre la democracia popular. En fin, de Sade acabó en un asilo mental en Charenton, Francia, Europa, porque al parecer no era de los que se contentaban con mantener sus viciosos y violentos deseos sexuales en el terreno de la fantasía (y por eso Apollinaire dijo que el Marqués fue el espíritu más libre que jamás ha existido). De hecho, tuvo suerte, ya que estuvieron a punto de acortar su estatura por medio de la guillotina. En ese manicomio el capo di tutti capi era su director médico, el doctor L. J. Ramon (hemos indagado someramente en internet con el objetivo de saber a qué nombres en concreto corresponden esas iniciales, pero no ha sonado la flauta). L. J. era adepto a la frenología, un conjunto de ocurrencias sobre la frente, el cerebro y la personalidad de los seres humanos que en su época tenía categoría de ciencia y en la nuestra tiene categoría de chorrada. El caso es que L. J. coleccionaba cráneos, y los obtenía mayoritariamente de los internos de la institución caritativa que supervisaba. Está claro que estaba muy interesado en la cabeza del Marqués de Sade, porque cuando éste murió en 1814 ignoró sus últimas voluntades (redactadas y firmadas ante testigos) y en vez de enviar sus restos a Malmaison, donde había nacido y vivido algunos años el notorio libertino chiflado, hizo que les dieran sepultura cerquita del manicomio. Para ello recurrió al viejo truco de declarar nulo el testamento del Marqués alegando que al colega se le iba la olla, ¿acaso no la había espichado encerrado en una casa de locos? Y así, cuando poco después unos obreros iniciaron la renovación del cementerio de Charenton dejando a la vista ataúdes abiertos ocupados por cadáveres putrefactos que atrajeron a mucho público y a los pájaros carroñeros y a los perros, L. J. elevó al ayuntamiento una petición en la que solicitaba que se le entregase la cabeza del Marqués de Sade por motivos de investigación científica. Cosa que se le concedió amablemente. L. J. estudió los secretos de la mente de  Donatien siguiendo los principios de la frenología: midiendo los bultos y las rugosidades de su calavera. Sus conclusiones (similares a las que habría obtenido atisbando en el interior de una bola de cristal) se resumen en su famosa aseveración de que, científicamente hablando, de Sade no era muy distinto de un sacerdote cualquiera. Bueno. A lo mejor estaba troleando. Sigamos con la historia. Cuando L. J. murió su colección de cráneos, incluyendo el del Marqués, pasó a manos de Johann Spurzheim, otro frenólogo. Spurzheim mantuvo la cabeza consigo hasta su propia muerte, mirando por la noche las negras y vacías órbitas y volviéndose tarumba poco a poco. Luego la cabeza desapareció del radar. Quizá fue por culpa de una empresa de mudanzas incompetente. O quizá espeluznantes demonios la reclamaron y se la llevaron con ellos a los abismos estigios. Hay quien dice que uno de los cráneos no identificados que se conservan en el Museo del Hombre de París, muy cerca por cierto de la bruñida y sonriente calavera del insigne filósofo René Descartes (que también pasó muchos años desaparecida), es realmente la del Marqués de Sade. Quién sabe. La verdad, que le den a ese mamón y a su puta cabeza.

Y eso es todo, pacientes lectores pre-muertos. Disfruten de la vida y hasta otra ocasión.

Voy a comerme el alma del gilipollas que ha escrito esta mierda
por apropiación indebida del copyright.
He.




sábado, 28 de febrero de 2015

DEMOCRACIA RUSA, ALGUNOS EJEMPLOS DE

 

Del blog Guerras Posmodernas


Lo que sigue a continuación es una lista no exhaustiva, pero aún así es larga. Además, es más que probable que ya estén al tanto de estos acontecimientos. Lo sentimos.
 
En noviembre de 1998, la diputada de la Duma Galina Starovoitova, de profesión etnógrafa, es asesinada a tiros en su apartamento de San Petersburgo. Vladímir Vladimiróvich Putin era en esos momentos el capo di tutti capi del FSB (puesto para el que fue designado por el presidente Borís Yeltsin) y figuraba en una buena posición en las quinielas para el cargo de primer ministro de la Federación Rusa. La señora Starovoitova era una de las más prominentes críticas del sistema político de aquellos turbulentos días, y estaba al frente del así llamado Partido Democrático Ruso.
 
En agosto de 1999, B. Yeltsin nombra a V. V. Putin para el cargo de primer ministro. En tal cargo, V. V. Putin aumenta el gasto militar y recrudece la guerra en la república de Chechenia. En suelo patrio se suceden los atentados terroristas obra presuntamente de separatistas chechenos, de los cuales nos centraremos en dos: la bomba colocada en un edificio del barrio Pechatniki de Moscú (unos noventa muertos) y la bomba colocada en un edificio del barrio Kashirskoye de esa misma urbe (unos ciento veinte muertos). No fueron los únicos, por supuesto.
 
Sobre las bombas en los edificios rusos pueden leer al respecto aquí.
 
En marzo de 2000, tras la retirada de B. Yeltsin, V. V. Putin es elegido presidente de Rusia en unas elecciones en las que obtiene el doble de votos que su más directo competidor. La guerra en Chechenia entra en fase apocalíptica.
 
Sobre los conflictos armados entre la Rusia democrática y la república de Chechenia pueden consultar esto y esto.
 
Entre 2000 y 2002 una serie de periodistas rusos, casualmente todos ellos contrarios a la guerra chechena y a la presidencia de V. V. Putin, resultan asesinados en Rusia, no en Chechenia, generalmente a tiros. Los casos más famosos son los de Igor Domnikov, Serguei Novikov, Iskandar Khatloni, Sergei Ivanov y Adam Tepsurgayev, pero hay unos cuantos más. La lista completa la pueden encontrar aquí (con reparos, claro está). En esa lista también aparecen periodistas rusos asesinados, generalmente a tiros, en años posteriores.
 
En abril de 2003, un hombre llamado Sergei Yushenkov, co-presidente del Partido Liberal Ruso, es asesinado a tiros. Yushenkov formaba parte de la llamada Comisión Kovalev, un grupo de trabajo integrado por políticos, periodistas y abogados que estaba fuera de la Duma, por lo que era de caracter "informal", y que investigaba la posible participación del FSB en los atentados con bomba de Moscú del verano de 1999 (es decir, investigaban la posibilidad de que el FSB, el sucesor del KGB soviético en la nueva era democrática rusa, hubiera "plantado" las bombas). Un segundo miembro de la comisión, llamado Yuri Shchekochikhin, es envenenado, y a un tercero unos maleantes nunca identificados le dan tal somanta de palos que queda parapléjico. Finalmente, el presidente de la comisión, el señor Mikhail Trepashkin, es arrestado e internado en prisión acusado de "espionaje". Y esto es solo es el comienzo. Para saber más sobre la Comisión Kovalev y la riada de asesinatos, envenenamientos, palizas y otras cosas chungas relacionada con ella, véase esto.
 
En marzo de 2004, V. V. Putin es reelegido como presidente de Rusia. Con aproximadamente el setenta por ciento de los votos.
 
En junio de 2004, un abuelico llamado Nikolai Girenko es asesinado a tiros en su residencia de San Petersburgo. Girenko era etnógrafo y además uno de los más ardientes defensores de los derechos humanos en la democrática Federación Rusa. Algo extraño pasa con los etnógrafos de San Petersburgo: parecen atraer las balas.
 
En julio de ese mismo año, Paul Klebnikov, el director de la revista Forbes en Rusia, es asesinado a tiros en Moscú. Antes de morir, Klebnikov investigaba posibles corruptelas relacionadas con los fondos gubernamentales para la reconstrucción de Chechenia.
 
En septiembre de 2004, Viktor Yushchenko, presidente en ese entonces de Ucrania y motejado por el Kremlin como "anti-ruso", sufre una misteriosa enfermedad degenerativa y casi la palma. Posible envenamiento con el agente TCDD, vinculado con el Agente Naranja de la guerra de Vietnam. Posible envenenamiento con una micotoxina de la era soviética llamada T-2, aka Lluvia Amarilla. Nunca se probó nada. Años más tarde la primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko también sufrió una misteriosa enfermedad degenerativa, etcétera. Si miran el tema en internet, quizá lo encuentren relacionado con cierta empresa energética.
 
 
 
En septiembre de 2006, el vicepresidente primero del Banco Central de Rusia, Andrei Kozlov, es asesinado a tiros en Moscú. Al parecer investigaba, como Klebnikov, el asunto de los fondos de reconstrucción. Pregunta: ¿en cuántos países democráticos se asesina a tiros a uno de los principales dirigentes de su Banco Central?
 
En octubre de 2006, la periodista Anna Politkovskaya, incansable fustigadora de V. V. Putin y autora de varios libros en los que se tilda a V. V. Putin de dictador o autócrata y a su gobierno de autocracia, y que califica sus acciones como presidente de criminales, es asesinada a tiros en su apartamento de Moscú. A tiros de escopeta de cañones recortados. Ahora se entregan unos premios con su nombre.
 
En noviembre de 2006, el desertor del FSB Alexander Litvinenko es envenenado con polonio y muere en Londres. Litvinenko había sido arrestado anteriormente por espionaje (había acusado a sus superiores en el servicio secreto de haber organizado el asesinato del oligarca Boris Berezovsky por orden directa de V. V. Putin).
 
En mayo de 2008, Dmitry Anatolyevich Medvedev es elegido presidente de la Federación Rusa, el tercero de la era postsoviética ultramegademocrática. V. V. Putin pasa a ser primer ministro, el cargo que ostentaba D. A. Medvedev desde que V. V. Putin se convirtió en presidente, lo que la oposición denomina con sorna intercambio de cromos a la rusa.
 
En octubre de 2008, la abogada Karinna Moskalenko, representante de la familia Politkovskaya, es envenenada con mercurio. Logra sobrevivir
 
En enero de 2009, el abogado y defensor de los derechos humanos Stanislav Markelov es asesinado a tiros en Moscú. Un consejo: si van a Moscú, no digan que son ardientes defensores de los derechos humanos, por si las moscas. La periodista de la oposición Anastasia Baburova, que acompañaba a Merkelov en su paseo por una calle moscovita como a medio kilómetro del Kremlin, intenta impedir que el hombre encapuchado provisto de una pistola con silenciador lleve a cabo el homicidio, pero también muere.
 
En marzo de 2012, V. V. Putin pasa a ser, otra vez, el Presidente de la Federación Rusa. Y así hasta el día hoy. Ha habido de todo, y todo democrático que te cagas.
 
Protestas de falta de transparencia en las elecciones presidenciales.
 
Aumento del poder coercitivo de los tribunales, la milicia, el ejército y la Iglesia Ortodoxa.
 
Represión violenta de las protestas contra el Kremlin.
 
Progromos contra el colectivo homosexual ruso.
 
Fortalecimiento y consolidación de los medios de comunicación (escritos, televisivos, online, etcétera) afines a la línea del Kremlin. Como por ejemplo Russia Today (RT), que como ya saben aparece muy a menudo en Facebook y Twitter con noticias tales como LA PACIENCIA DE PUTIN IMPIDIÓ LA TERCERA MUNDIAL (no es broma). Véase también este análisis sobre el vuelo MH17 para empezar a entender el poder de la maquinaria propagandística de V. V. Putin.
 
Por supuesto, la movida de Ucrania.
 
Etcétera.
 
Sí, esto es muy aburrido. Deberíamos haberlo acortado un poco. Les juramos sobre los huesos de san Cirilo que hemos intentado simplificar. Muchos asesinatos ni los nombramos. Por no hablar de los intentos de asesinato. Y es cierto, tantos asesinatos, envenenamientos, palizas y demás resultan monótonos. Solamente queda mencionar un último incidente, por supuesto: anoche una persona no identificada asesinó a tiros al político ruso Boris Nemtsov, "uno de los más conocidos críticos de V. V. Putin" según nos informa la prensa, en Moscú, muy cerca del Kremlin. Así lo comunica Russia Today.
 
V. V. Putin ha expresado su consternación y suponemos que el asunto quedará completamente aclarado en los próximos días.
 
Hasta otra, y recuerden que la Wikipedia no es fuente primaria.
 
 
 RT:
DEMOSTRADO: EL PRESIDENTE PUTIN ES MÁS ALTO, GUAPO Y FUERTE QUE ESE
ARGENTINO CATÓLICO QUE VA DE GUAY.
 
 


sábado, 22 de noviembre de 2014

EL TREN SELLADO

Drama humano tangencialmente basado en hechos históricos
 

 
 
Se abre el telón.
 
Era un día de principios de marzo de 1917, calendario gregoriano, y Vladímir Uliánov estaba en su frío y miserable cuartucho de la calle Spiegelgasse, enfrascado en algún aspecto rebelde de su último mamotreto teórico-marxista, mientras su mujer aireaba la cama, preparaba té en el samovar y cumplía, en fin, con sus obligaciones maritales, cuando un mozo polaco adepto a los de su facción entró dando voces:
 
- ¡Camaradas, camaradas, ha estallado la revolución en Rusia!
 
Uliánov, al que sus cuates del partido bolchevique (en el exilio) llamaban "Lenin" por un río de la añorada aunque muy puta madre patria, dijo:
 
- ¿Eh?
 
Vladímir y el resto de exiliados rusos que plagaban Zúrich bajaron a la calle sin ni siquiera coger sus mugrientos tabardos para ponerse al tanto de las increíbles novedades. ¿Y cómo se pusieron al tanto de los acontecimientos, se podrían preguntar? ¿Mandaron telegramas cifrados a sus camaradas en Rusia? ¿Activaron su compleja red de espías, informadores y células durmientes? ¿Pusieron en marcha su inefable e imparable voluntad revolucionaria para tomar en sus manos las riendas de la Historia?
 
No. Fueron al kiosco a comprar el periódico.
 
En el periódico Neue Zürcher Zeitung Vladímir Uliánov leyó (entre la avalancha de partes bélicos de los diferentes frentes de guerra, rumores de epidemias, anuncios de perfumes y cartas al director con quejas sobre la actitud ácrata y traicionera de los poetas dadaístas) un pequeño suelto dedicado a lo que estaba pasando en lo que entonces se llamaba Petrogrado, y hoy se llama San Petersburgo. Donde parece ser, curiosamente, que todavía era febrero. Por lo visto, leyó Uliánov, el zar Nicolás II había abdicado. Y hay que joderse, la Duma (el parlamento ruso) había pasado a manos de demócratas entre los que destacaban los archienemigos políticos de Vladimir (llamados mencheviques). Y había motines en el ejército y algaradas en la Perspectiva Nevski. No se sabía mucho más. Tampoco es que nada de aquello le pareciese muy importante a los redactores del Neue Zürcher Zeitung.
 
De inmediato Vladímir se reunió con sus cuatro, o quizá una treintena, de sus más leales lacayos camaradas y les expuso sus planes.
 
- Ha estallado la revolución en Rusia - les dijo.
 
- Sí, eso dicen los periódicos. ¿Cómo es que no lo hemos visto venir, Ílich? - dijo un camarada.
 
- No te oliste la tostada - añadió otro.
 
- Cállate, Lermontov. No me toques los cojones ahora o te expulso del partido para que puedas ir a comerles la polla a tus amiguitos mencheviques - dijo Vladímir.
 
- Perdona, Ílich, no te pongas así, hombre - dijo Lermontov.
 
- Me pongo como me sale de los huevos - dijo Vladímir, nervioso - Camaradas, ahora mismo estamos transitando por el filo de la espada. Al borde del precipicio de la historia. Este es un momento decisivo. Es hora de tomar decisiones centralizadas y coherentes, y tenemos que conseguir llegar a Petrogrado como sea. Es imperativo, camaradas. Como vanguardia consciente de la revolución, podemos y por lo tanto debemos hacerlo. La revolución ha dado comienzo, eso está ahí, claro, pero mucho me temo que prematuramente. Si no actuamos pronto, se  convertirá en agua de borrajas y los pequeñoburgueses de la intelligentsia, actuando en connivencia con los así llamados "demócratas", que como sabéis no son más que los lameculos de las clase dominante, en fin, todos esos hijos de puta continuarán con la guerra imperialista y abortarán la revolución. ¡La revolución mundial pende de un hilo, camaradas!
 
- Pero si estamos en Suiza - dijo un camarada.
 
- ¿Te crees que no lo sé, Grigorii? - dijo Vladímir, con cierto cansancio.
 
A continuación les expuso su plan para llegar al núcleo de la naciente revuelta contra la tiranía. Consistía en hacerse pasar, astutamente, por un sordomudo sueco, a fin de atravesar de alguna forma las muchas millas que separaban Zúrich de Petrogrado, a través de un continente en estado de guerra; y una vez en Petrogrado proceder a controlar, no, ejem, mejor digamos guiar la revolución obrera y campesina y transferir el poder a los sóviets etcétera etcétera.  Entre sus filas, sin embargo, cundió el escepticismo ante la idea. ¿Un sordomudo sueco? ¿Acaso los sordomudos suecos tienen una visa especial para viajar por Europa?
 
- Bueno, un sordomudo sueco por lo menos puede entrar en Suecia, ¿no? - dijo Vladímir.
 
- ¿Y qué? La revolución no ha estallado en Suecia, Ílich.
 
- ¿Y por qué sordomudo?
 
- ¡Porque no sé hablar en sueco, copón! - gritó Vladímir.
 
- No das el pego de sueco, Ílich. Perdona que te lo diga, pero no pareces sueco ni de coña - dijo Radek, un bolchevique polaco que se hacía pasar por tipógrafo austriaco.
 
- Y además hay que cruzar Alemania - dijo otro - No esperes que los militaristas alemanes te dejen pasar, seas un sordomudo sueco o un cantante de ópera de Luxemburgo, ya que estamos. Ostras, andan de un paranoico que...
 
- ¿Y nosotros? - preguntó otro - ¿Qué pasa con nosotros, eh? ¿Acaso nos vamos a disfrazar todos de sordomudos suecos, o cómo? ¿Un grupo de sordomudos suecos que se dirige a Rusia para asistir a una convención de sordomudos? ¿En serio?
 
Vladímir gruñó algo ininteligible y se retiró a su cuartucho para meditar un nuevo plan en soledad. Sus camaradas, tomando café y pastas en una taberna junto al lago, estaban convencidos de que el gran líder pronto daría con la solución. Radek le dijo a Lermontov:
 
- Ya verás cómo al final acaba admitiendo que la mejor forma de llegar a Petrogrado es pidiéndoselo por favor a los hunos.
 
- Seguro - dijo Lermontov - A los alemanes les interesa. Les dices "guerra en dos frentes" y se les pone la cara blanca como un papel, ¿sabes?
 
- Ya, pero es curioso. Quiero decir, acuérdate de ese capitán o lo que fuera que habló con nosotros - dijo Radek -. Era la quintaesencia del militarismo, parecía que le habían metido una escoba por el ojete de lo tieso que andaba. Un ejemplo perfecto de la clase junker ultraconservadora terrateniente como no he visto otro, pero me estrechó la mano y me dijo: "Nosotros y vosotros podemos entendernos, en aras de un bien mayor".
 
- En aras de un bien mayor, ya te digo. No tienen ni puta idea - dijo Lermontov, riéndose.
 
- Aunque ese mismo capitán también habló con los mencheviques, creo - observó Radek, cargando su pipa y encogiéndose de hombros.
 
- El caso es que al final Ílich tendrá que bajarse los calzones.
 
- Hasta abajo del todo.
 
Así hablaban cuando Vladímir reapareció por fin, acompañado por su esposa Nadezhda Krúpskaia, Uliánov con su rostro tártaro lleno de temeraria determinación, Nadia con aspecto de querer estar en cualquier otra parte, preferiblemente en su cama, durmiendo.
 
- Ya lo tengo, camaradas - dijo Vladímir.
 
- Cuéntanos tu plan - dijeron - Te obedeceremos en todo, ya lo sabes.
 
- Alquilaremos un avión - dijo Vladímir, ufano.
 
Se hizo el silencio. No se oía ni una mosca, el silencio era tan espeso que se podía cortar con una bayoneta: una pared de silencio.
 
- ¿Alquilar un avión, camarada Lenin? - dijo al cabo Grigorii Zinóviev.
 
- Sí - dijo Vladímir, que empezaba a enfadarse otra vez.
 
- Pero si no tenemos un puto rublo - dijo Zinóviev -, ni mucho menos marcos suizos, Ílich.
 
- ¡Pues entonces lo robaremos! - estalló Vladímir - ¡Que os den por el culo, hatajo de pequeñoburgueses, hienas con cara de cerdo! ¡Traidores, ratas de cloaca! ¡No tenéis sangre corriendo por las venas, tenéis té flojo, malditos seáis! ¡Se acercan tiempos de fuego y de hierro pero aquí tengo a una pandilla de mentecatos preocupados por los tipos de cambio! ¡Ojalá os...!
 
- Habla con los alemanes, amorcito mío - dijo Nadia.
 
Vladímir dejó de vociferar, más que nada porque su rostro enrojecido empezaba a dar muestras de combustión espontánea.
 
- Sabes que es la única forma - dijo Radek recogiendo el testigo.
 
El gran líder se quedó pensando y mientras lo hacía, movía la mandíbula como un perro cuando sueña que caza.
 
- Putos alemanes - dijo Vladímir tras decidirse - Al final tendré que dejar que los putos alemanes me dejen el culo como un bebedero de patos.
 
Y de ese modo, guiados por el liderazgo inquebrantable de Vladímir Uliánov, los bolcheviques rusos fueron a la embajada alemana en Berna y le expusieron a las autoridades germanas su pretensión de acudir a Rusia para estar con sus familias y asistir como espectadores a uno de los momentos más significativos de la larga historia de su país, y tal. Y las autoridades germanas en Berna lo consultaron con sus superiores de Berlín, y recibieron el beneplácito de la cancillería del Reich, el Oberkommando des Heeres y el puto Káiser. ¡Magia! Y así es como Alemania puso un tren entero, un tren sellado y vigilado por tropas alemanas, a disposición de Vladímir, su esposa Nadezhda, treinta de sus más devotos seguidores y un niño pequeño llamado Robert.
 
(Por cierto, el tren era un vehículo de austero lujo prusiano adscrito al servicio del príncipe Friedich Wilhelm Victor August Ernst, hijo mayor de Guillermo II y futuro heredero de la dinastía Hohenzollern).
 
Los heroicos revolucionarios subieron al tren en la estación fronteriza alemana de Gottmadingen el 9 de abril de 1917, calendario gregoriano. Un compartimento entero del vagón de segunda clase se destinó a la ocupación exclusiva del matrimonio Uliánov, mientras el resto, cuya importancia en el esquema revolucionario de las cosas era ni que decir tiene mucho menor, se apiñó en un vagón de tercera clase. Los dos oficiales alemanes que les escoltaban, muy jodidos por tener que hacer de niñeras de unos rusos anarquistas piojosos en vez de tener el honor de combatir en el barro de Flandes, con sus capotes feldgrau y sus gorras cuarteleras con una cinta roja, trazaron una línea con una tiza como a mitad del vagón de tercera clase y les dijeron:
 
- De aquí para allá, zona rusa ¿ja? De allá para aquí, Deutsch zone.
 
- Yo soy neutral, camaradas alemanes - dijo Fritz Platten, un hombre caracterizado por la anomalía de ser suizo y bolchevique - ¿Podría cruzar esta tosca frontera ficticia imperialista?
 
- Y una mierda.
 
- Vale. Solo preguntaba.
 
El primer gran problema al que tuvo que enfrentarse el líder en lo que estaba destinado a ser un trayecto épico (un imperecedero mojón en la historia rusa y mundial) fue relativo al tabaco. Algunos bolcheviques fumaban y otros no. A Vladímir no le gustaba el olor a tabaco; y dado que su compartimento de segunda clase estaba pegado a la zona de tercera clase donde Karl Radek fumaba sus hediondas pipas, decretó que la única zona disponible para entregarse al pequeñoburgués vicio del tabaco era el único cuarto de baño con el que contaban. Lo que condujo a otro problema: cuando la follamiga de Vladímir, Inesse Armand, fue al cuarto de baño con la intención de hacer las cosas que se suelen hacer en los cuartos de baño, y encontró sentado en la taza a Grigorii Zinóviev fumando una de sus tagarninas ucranianas, se quejó amargamente al gran líder. Éste tomó una meditada decisión tras considerar todos los aspectos de la coyuntura, y usó un libro de visitas con el sello de la casa Hohenzollern que encontró debajo de un asiento para redactar una serie de Pases para Usar el Cuarto de Baño (PUCB), que estaban divididos en PUCB-1, pases de primera clase, y PUCB-2, pases de segunda clase, de los cuales los PUCB-1 otorgaban primacía a la hora de utilizar el cuarto de baño y correspondieron a los camaradas no fumadores de la expedición, mientras que los camaradas fumadores hubieron de contentarse con los PUCB-2. Y ocurrió también que Radek empezó a imitar al gran líder citando sus esclarecedoras puntualizaciones a la dialéctica hegeliana tal y como pueden leerse (con provecho) en la obra del gran líder Empirismo y empiriocriticismo (1905), lo que provocó las risas de Olga Ravich. Y como quiera que Olga Ravich era muy conocida en los círculos revolucionarios europeos de tinte marxista por sus carcajadas caballunas, el gran líder hubo de abandonar su puesto junto a Nadezhda, acudir a la zona de tercera clase y decir:
 
- Ya basta, me cago en todo. Que me tenéis hasta las pelotas.
 
Tras lo cual ordenó el exilio de Olga Ravich al rincón más alejado, justo ante la línea hecha con tiza por los oficiales alemanes, quienes estaban flipando mucho con aquella panda. El caso es que el tren sellado atravesaba la despoblada y famélica Alemania como "una inyección horrible llena hasta arriba de bacilos de la peste negra", metáfora que debemos a los libros divulgativos nazis. El 10 de abril, tras una larga noche que los bolcheviques pasaron dando palmas, bebiendo y contando chistes pese a las periódicas llamadas al orden de Nadezhda Krúpskaia (que era un poco tiquismiquis, para qué negarlo) el tren llegó a Stuttgart durante una movilización y todos vieron a una multitud de jovencísimos soldados con casco de hierro en forma de orinal atestando las calles (verlassen, eins, zwei, drei, rechte Ansicht). Y luego alcanzaron Frankfurt. Habían gastado todas sus provisiones y obtuvieron la venia de las autoridades de la ciudad para que el neutral Platten abandonara el tren y fuera a una tasca a pillar salchichas y cerveza.
 
- Oiga, camarada, ¿no podría prestarme algo? - le dijo Platten a uno de los escoltas - Estoy tieso, sabe usted.
 
- Mein Gott in himmel.
 
Y así entre unas cosas y otras (también hay que reseñar, se nos olvidaba,  el momento en el que el pequeño Robert empezó a cantar a grito pelado La Marsellesa, hasta que los alemanes dijeron iros a la tomar por culo, hostia puta ya,  como sigáis dejando que ese puto crío cante mierdas francesas os pegamos un tiro, ¿no sabéis que el gran Reich alemán está en guerra con Francia, putos gilipollas?) el tren llegó a la estación de Postdam, en Berlín. Por algún motivo las autoridades berlinesas consideraron apropiada la detención del tren sellado durante doce largas y tensas horas, cosa que encrespó los ánimos de los revolucionarios ya que se les había acabado la cerveza. Durante todo ese tiempo Vladímir, de pie y con los dedos índices metidos férreamente en las costuras de su astroso pantalón, a la manera de los abogados rusos, el rostro pétreo, la mandíbula en constante movimiento, miraba por la ventanilla, quizá cagándose en todo según su estilo. Pero el 12 de abril de 1917, calendario gregoriano, un jueves, los alemanes dieron por fin permiso para abandonar el tren. Vladímir y los suyos fueron escoltados por un ala de caballería ulana hasta la frontera con Trelleborg, en Suecia, frente al mar Báltico, lugar donde tomarían un ferry hasta Estocolmo.
 
- Confirmado: los rusos piojosos ya están fuera del Reich - le dijeron por teléfono al canciller alemán von Bethmann Hollweg mientras desayunaba té de ortigas.
 
- Bueno. A ver si nos sale bien la jugada.
 
¿Se podría decir que los suecos acogieron a los bacilos comunistas con entusiasmo desbordante, con toneladas de confeti, con desfiles y bandas de música y fuegos artificiales y alegría loca? Sí, se podría decir tal cosa si estuvieran leyendo una historia de la revolución escrita en la Unión Soviética durante la década de 1930, no este puto rollazo, pero tampoco es que los recibieran de malas. El alcalde de Estocolmo acudió a recibir a Vladímir, le estrechó la mano y le dijo cuatro zalamerías diplomáticas. Hasta acudió un camarógrafo para obtener algunas secuencias filmadas de Vladímir, con un gorro de piel de marta, gesticulante, andando de aquí para allá, dando un discurso frente a una delegación de obreros suecos que parecen bastante receptivos. Los socialistas suecos le ofrecieron un banquete.
 
- Camarada Lenin, son momentos gloriosos para la causa de la revolución - le dijeron a Vladímir los socialistas suecos.
 
- Sí, sí, camaradas - dijo Vladímir mientras masticaba la ternera.
 
- Sin embargo, todo debe hacerse sin derramamiento de sangre, ¿no es así, apreciado camarada Lenin? Es la hora de la concordia universal - dijeron los socialistas suecos - , las matanzas insensatas deben terminar. Tres largos años de guerra ya. ¿O son cuatro? El mundo está cansado de tanta lucha. Los estertores del sistema capitalista, a los que asistimos llenos de ilusión y esperanza, no deben culminar con una oleada de destrucción, ¿no lo cree usted, camarada Lenin? ¡No debe haber atrocidades en Rusia!
 
- Sí, claro, pásenme más de esa salsa, ¿cómo dicen que se llama? Está para chuparse los dedos - dijo Vladímir.
 
- Hemos de ser las gentiles comadronas de una nueva era, una era de paz y hermanamiento mundial - afirmaron los socialistas suecos, que quizá estuvieran un poco confundidos.
 
Un poco más tarde, Karl Radek recibió la visita de un tipo llamado Alexander Helphand, también conocido en ciertos círculos como Parvus, que era un industrial alemán con montones de dinero e ideas avanzadas; y cuyos tenebrosos tentáculos operaban en las sombras del siglo. Pues este Parvus igual te vendía cuatro toneladas de proyectiles de artillería adaptados para esparcir fosgeno como que te compraba la lealtad de los ministros turcos. Con el fin de apoyar a la causa, cualquier causa, la que fuera.
 
- ¿Tienes la pasta? - le dijo Radek a Parvus.
 
- Sí señor, cinco millones de marcos del Reich. ¿Se te ofrece algo más?
 
- Sí, claro que algo más. Al jefe no le vendría mal un traje nuevo. Joder, parece el hermano pordiosero de Rasputín. Y necesitamos información, información fidedigna. Esos suecos payasos no hacen más que hablarle de unicornios rosas y duendecillos del amor. Está a punto de estallar. ¿Qué cojones está pasando en Petrogrado?
 
Y Parvus/Helphand le explicó lo que sabía. La guerra zarista contra Alemania continuaba, pero ahora bajo la supervisión de una stavka coja sometida a las veleidades del Parlamento. Iba mal, la guerra: derrotas, deserciones en masa, retiradas, hambre, motines. La familia del zar y las garrapatas aristocráticas habían abandonado el escenario, pero andaban cabildeando tras la bambalinas. Los campesinos no estaban contentos, los obreros estaban en huelga, los soldados se dedicaban a colgar a los oficiales. Económicamente, Rusia era un muerto viviente a punto de enterrarse a sí mismo. Y en lo político el caos era tan caótico que ni Dios sabía lo que iba a pasar mañana. En resumen: un panorama de lo más terrorífico.
 
Radek asintió aparentemente complacido.
 
- Y ya que mencionabas a Rasputín - dijo Parvus - no sé si sabrás que se lo cargaron. Y dicen que le cortaron la polla.
 
- Caramba, pobre loco hijo de puta. Lo de que estaba en el infierno ya lo sabíamos, pero no lo de su aparato - dijo Radek - ¿Y qué hacen los nuestros? 
 
- Quietos en la mata. Kámenev en Petrogrado dice que hay que obedecer a la Duma de momento... está haciéndoles el juego a los mencheviques, o a lo mejor se ha vuelto menchevique. A saber. Y luego está ese georgiano, ese tal Vasili o no sé qué...
 
- ¿Te refieres a Iósiv? - dijo Radek, riéndose - ¿Ese tarambana que quiere que le llamen El Hombre de Acero? Menudo muerto de hambre. Al jefe se la suda lo que haga ese capullo.
 
- Bueno, así están las cosas. ¿Crees que tenéis alguna posibilidad?
 
Radek se dispuso a preparar su pipa, con calma y suma atención. Se subió los anteojos de ratón de biblioteca por el puente de la nariz, pues no paraban de resbalarle, y por fin dijo:
 
- ¿Es que no sabes lo que anda siempre diciendo el camarada Ílich? - y aquí imitó esa voz atiplada y chillona - Cuanto peor, mejor.
 
 
¡Aquí termina el capítulo piloto de la nueva serie Grandes momentos de la historia rusa contemporánea!
Próximamente llegarán los emocionantes capítulos Uliánov en Petrogrado, Burgueses y chequistas y viceversa, Debemos y por lo tanto podemos, Gorki lo cuenta todo y Cthulhu vencedor.
¡Gracias por su tiempo, camaradas, y no olviden comprar en librerías y kioscos El método marxista-leninista para dejar de fumar!
 
 
 

lunes, 17 de noviembre de 2014

MI PEQUEÑO GALLINASAURIO

¿Les suena un sujeto llamado Jack Horner?

Hola amiguitos, soy Jack Horner. Tengo unos años ya, frontal descubierto,
dislexia, las bambas mal atadas y me siento encima de moñacos raros.
¿Han visto lo que sale del huevo? Pues me lo voy a comer.
Likes y shares por favor.

Es un paleontólogo de vertebrados norteamericano; al parecer fue el principal asesor científico del primer Jurassic Park de Spielberg; y además impulsó, junto con su archirrival Robert T. Bakker, lo que se conoce como Dinosaur Renaissance. Que es un cambio de paradigma, y tal. Antes de que Jack, Bob y otros amiguitos entraran en escena, los dinosaurios se consideraban criaturas antediluvianas simples, gordas, lentas, lerdas y de sangre fría. Pero ellos dijeron que no: que los dinosaurios en realidad eran criaturas antediluvianas complejas, esbeltas, rápidas, algunas quizá tan inteligentes como un cuervo, algunas quizá de sangre caliente. Seres maravillosos que cuidaban maternalmente de sus crías y que se convirtieron en pájaros, haciéndose inmortales gracias al poder de la selección natural. Esta revolucionaria (ehem) nueva visión de los dinosaurios convirtió a Horner en una superestrella en su campo: ahora mismo es el dinosaurólogo más famoso, más citado en publicaciones, más agasajado por los medios. Únicamente Paul Sereno, el descubridor de los cocodrilos mesozoicos imperiales gigantes, puede hacerle un poco de sombra mediática. Mientras tanto, los cientos de miles (o más) de paleontólogos de vertebrados chinos que están volviendo del revés nuestra concepción de la Infraclase Archosauromorpha hacen su vital trabajo en la sombra, tras el telón de bambú.
 
Aquí vemos un grabado que ilustra cómo veía la peña a los dinosaurios antes del cambio de paradigma.
Como pueden comprobar, se los retrataba como muy tontos del culo, animales payasos de mierda con narices graciosas.
Las ideas cambian, para peor.

Y ahora el bueno de Jack es noticia porque desde 2010, más o menos, le está dando vueltas a cierta idea. La idea es simple y al mismo tiempo curiosa. En pocas palabras: Jack Horner quiere resucitar un dinosaurio a partir de una gallina.
 
Horner y su sueño. Miren qué carica pone el colega.
Wired

Repetimos.

EL PUTO JACK HORNER QUIERE RESUCITAR UN  PUTO DINOSAURIO PARTIENDO DE UNA PUTA GALLINA.

 
Aunque pueda parecernos idiota curioso, el honor de las gallinas ha sido pisoteado vilmente en otros intentos
por resucitar a los dinosaurios. Esta ilustración pertenece a un artículo aparecido a principios del 2014 en la versión online de la Public Library Of Science, titulado "Walking Like Dinosaurs: Chickens with Artificial Tails Provide Clues about Non-Avian Theropod Locomotion," en el que sus autores intentaban reproducir la locomoción de un dinosaurio bípedo.
Para ello, colocaron un puto palo en el trasero de un pollico (aquí pueden verlo) y estudiaron la manera
en la que se movía el avergonzado animal. En efecto: la PLOS online es una inagotable fuente
de majaderías que todxs pueden disfrutar. ¡Loor a la PLOS online!
 

Cuando mi extremadamente friqui sobrino de doce años me comunicó esta información, lo primero que pensé es que a Jack Horner (que es curator del departamento de geología de la universidad de Montana: Montana tiene una universidad) se le había ido la pinza. Lo de obtener dinosaurios de gallinas está muy visto, de hecho hasta existen películas de un nivel abismal basadas en esa premisa (véase la saga Carnosaur de Roger Corman). Es decir, el camino grotesco que va de la gallina al dinosaurio ya ha sido recorrido, sirviendo como inspiración (junto con la ginebra) para películas donde los tiranosaurios se pelean con excavadoras y los seres humanos dan a luz reptiles extintos homicidas. De modo qué -pensé- ¿se ha hecho demasiado viejo el antes gran maestro Jack Horner y va por ahí soltando gilipolleces producto de la demencia senil? ¿Se cayó de la tarima tras dar una conferencia y los centros superiores de procesamiento de datos de su puta cabeza sufrieron una fuerte conmoción? ¿Acaso su mujer se largó con el entrenador de zumba fitness de un gimnasio de Montana y ahora al solitario y amargado Jack Horner le ha dado por emprender una tarea tan ridícula como imposible? ¿O es que fuma crack?

Quizá no, hermanitos y hermanitas. Investigando un poco uno se percata de que, a todas luces, Jack Horner no da muestras evidentes de insania. Puede ser que tenga ideas un poco excéntricas y sea propenso a vestir camisas nada favorecedoras, pero loco no está. Habla en serio. Su idea en realidad es brillante. Que pueda conseguirse algún día es otro cantar, pero la base parece más firme de lo que se podría pensar. Y es que parece demostrado, hasta donde llegan nuestros limitados conocimientos, que el Orden Aves no es más que una rama de la frondosa enredadera biológica que otrora incluyó a los dinosaurios.  Eso significa que muchos genes de pájaros, por ejemplo gallinas, fueron en su momento genes de dinosaurio. Deténganse un momento a pensarlo, si son tan amables. Las gallinas tienen genes que antes eran genes de velocirraptor. Es más que probable que las gallinas tengan muchos genes en común con extintos dinosaurios carnívoros, bípedos, de tamaño pequeño, ritmo metabólico alto y a lo mejor tendencia a picotear. Hostia puta, ¿se lo imaginan? ¿Se imaginan a dinosaurios posados en ramas, con crestas de color rojo brillante, cacareando en un amanecer del cretácico? ¡La ciencia es la mejor droga alucinógena, hermanitas y hermanitos!

Lo que quiere hacer Jack Horner es estudiar el genoma de las gallinas y localizar y reactivar los genes que comparten con sus antepasados reptilianos. Han de saber que el genoma de los Gallus gallus o gallinas domésticas de toda la vida fue secuenciado en el año 2004. Pueden verlo y regodearse en su fría belleza aquí. Resulta que el genoma de gallina fue el primer genoma de ave en ser completamente secuenciado, quizá debido al hecho de que las gallinas son un importante activo económico. Y hay muchas, están a mano. Y su crianza es muy barata. Es más fácil secuenciar a las gallinas que a los avestruces o los casuarios o cualquier otro pájaro no volador (que se cree que son los más primitivos), o a los hoatzines (no sé si el plural es correcto). Los hoatzines son unos extraños seres voladores sudamericanos con muchos e intrigantes rasgos posiblemente atávicos y podrían resultar un buena opción para rebuscar genes de dinosaurio, pero no hay ganas ni plata para secuenciar su genoma. Hay prioridades en este mundo. Y desde luego, si queremos jugar a ser Dios y trastear con el código de la vida, mejor es hacerlo con gallinas y no con casuarios, que te pueden destripar si les da un pronto.
 
Tres hoatzines (Opisthocomus hoazin) cotorreando.
Dato 1: tienen garras en las alas.
Dato 2: los hoatzines fermentan la comida como las vacas,
y huelen a mierda pura a varios metros de distancia
(por eso en Venezuela se les llama pavas hediondas).
Dato 3: qué cucos que son los cabrones.
Reddit

Esbocemos el panorama. Si conocemos el gen (o quizá la jerarquía de genes) que regula la aparición en el embrión de gallina de la estructura ósea y muscular de las alas, podemos suponer que ese mismo gen (o genes), o genes con una secuencia muy similar, regulaban el desarrollo embrionario de extremidades dotadas de largas garras y uñas en los dinosaurios avianos. Si miran los huesos del ala de una gallina y lo comparan con los huesos de la extremidad delantera de pongamos por caso un Dromeosaurus del jurásico, verán que en su mayor parte se trata de la misma mierda, pero dispuesta de distinta manera en uno y otro animal. En el dromeosaurio esos huesos son alargados y están separados para conformar una pata delantera rematada por una mano con garras. En la gallina esos huesos están muy fusionados y se configuran para dar soporte al ala. Aplicando ingeniería genética y desechando muchas generaciones de gallinas modificadas, podría suceder una reversión: un embrión de gallina con brazos de dinosaurio.


Esqueleto de gallina. Los huesos del ala están plegados.
Obtenido de una interesante web llena de esqueletos de gallinas.

Esqueleto de dromeosaurio.
Universidad de Berkeley
 

Hay que joderse.

Lo curioso (y un poco escalofriante también) es que mamá Natura ha dado ciertos pasos por esa senda, aunque en este caso involucrando otro rasgo que las gallinas perdieron durante su evolución. ¡Y es que a veces crecen dientecitos cónicos como de cocodrilo en los piquitos de los pollitos! Son pollos con una mutación en el gen talpin2 (que es diferente al gen que dirige el nacimiento y crecimiento de los dientes en mamíferos) y por lo visto la mayoría de los embriones mutantes dentados no superan los doce días de existencia en este mundo cruel. Los expertos dicen que para conseguir que  las gallinas sobrevivieran con dientes en sus picos quizá sería necesario acudir a la transgénesis: intercambiar el gen talpin2-dientes-no de las gallinas por el talpin2-dientes-sí de un reptil, quizá un tuátara, o un dragón de Komodo, o un aligátor de Florida. ¿Gallinas con colmillos de cobra? ¿Por qué hostias no?
 
Para ilustrar la sección de las gallinas mutantes con piños
hemos acudido a una película para críos con gallinas de plastilina
en la Inglaterra de los años cincuenta.
¿Se acuerdan de esa reputísima mierda?

El caso es que Jack Horner se ha confabulado con los tipos que trastearon con los dientes de gallina y predice que en 5-10-15 años de heroicos, costosos y blasfemos esfuerzos mostrará a un mundo asombrado su gran sueño hecho carne: el gallinosaurio viviente. El colega es optimista, aunque también cauto. Dice que revertir dientes y brazos será sencillo si lo comparamos con la gran hazaña: la reaparición de la cola. Ni las gallinas ni ningún otro pájaro ha conservado la larga y elegante cola que tenían los dinosaurios. En los pájaros de hoy no existe el bello, lagartijil conjunto arquitectónico de huesos, músculos, tendones y escamas que los dinosaurios lucían orgullosamente antaño detrás de sus culos. Durante el desarrollo embrionario de las aves aparece en los primeros estadios una pequeña cola, es cierto, pero se reabsorbe al madurar el pollo, quedando una especie de feo mazacote de hueso denominado pigóstilo. Además el pigóstilo es una estructura funcional, esto es, a los pájaros les sirve para algo. No es un remate vestigial del que puedan prescindir. Horner y su equipo multidisciplinar de aprendices de Frankenstein de genetistas, expertos en biología evolutiva, paleontólogos, y médicos van catalogando conjuntos complejos de mutaciones que resultan en lo que podríamos denominar con bastante buen talante "proto-colas". Su objetivo final es hallar la receta para las colas en el confuso y caótico libro de cocina fenotípica aviar y una vez hallada, hacerla viable en gallinas. Por cierto que Jack y sus cuates están vendiendo la idea de que su investigación puede derivar en hallazgos para mejorar la salud humana (es una buena excusa cuando pides dinero, desde luego mucho mejor que decir: "Voy a criar un dinosaurio-gallina, es algo que me apetece, ¿podrían soltar algo de pasta para conseguirlo, caballero, señorita?"). De la movida de los dientes se han sacado de la manga posibles avances en la lucha contra ciertos sarcomas... sobre lo de las colas quizá hayan dicho a los patrocinadores que gracias al estudio de su desarrollo embrionario se podrían paliar los problemas de espalda de las gallinas ponedoras o vaya usted a saber.
 
Las aves acuáticas del cretácico, como el arriba representado Gansus yumenensis chino,
ya habían perdido la cola larga de sus ancestros reptiles, pero conservaban los píños.
El pigóstilo es la estructura agusanada situada en la zona trasera.
ATENCIÓN: Gansus yumenensis NO era un ganso, así que no jodamos.
Peleofreak

Pero hay aspectos éticamente sombríos en esta por lo demás luminosa y locuela historia. El escepticismo (seguido de cerca por el pitorreo) cunde entre la comunidad científica, los medios de comunicación y los ciudadanos. Y lo peor es que algunos de los propios colaboradores de Jack Horner no se han cortado a la hora de expresar sus dudas abiertamente. Como por ejemplo el doctor Matthew Harris. Harris dirige un laboratorio de investigación genética puntera (todas las investigaciones son punteras, amigos, del mismo modo que todas las sequías son pertinaces y todos los marcos son excepcionales) en la escuela de medicina de la universidad de Harvard. Desempeñó un importante papel en lo de los dientes de gallo chico y de un tiempo a esta parte se ha convertido en una autoridad mundial en el fascinante tema de las colas embrionarias mutantes de pajarracos. Debe resultar un grato conversador en las charlas de sobremesa. Pero resulta que Harris opina que el gallinosaurio hornesiano, de conseguirse su aparición en la biosfera terrestre, resultaría una criatura anormal, monstruosa, desgraciada y maldita por Darwin. Sus escrúpulos se centran en el hecho de que si se saca del matraz de los brujos, mediante técnicas de ingeniería genética y cría selectiva, una gallina con zarpas, dientes y cola, no se obtendría un dinosaurio. No. Se obtendría una puta gallina con zarpas, dientes y cola. Un horror emplumado y contrahecho que se burlaría del orden natural y divino. Y bajo esta capa de disgusto es como si Harris se gritara a sí mismo una pregunta todavía más fundamental: ¿para qué cojones estamos haciendo esto?
 
Probable osamenta de un gallinosaurio si tal cosa existiera o existiese.
Por Phil Wilson para el Washington Post.

Al parecer, a Jack Horner se la suda lo que piensen el doctor Matthew Harris y la madre que lo parió.
 
Jack Horner escribe libros serios con portadas graciosas.
Éste, donde habla del gallinasaurio, va bien para desengrasar
después de La verdad sobre el caso de Harry Potter.
Amazon

Por si les interesa, estoy con Horner. Quiero que su demente ocurrencia tenga éxito. Quiero ver correteando por ahí al Gallusisaurus hornerii. Quiero comprar uno a mis hijos, o dos, o todo un gallinosaurionero;  quiero que se suba a mi hombro cuando vengan visitas, para que pueda picotear (o morder) mis orejas. Quiero enseñarle a hablar, a decir cosas como "¡Podemos!" o "¡Dame más vodka, cantinero!". Aunque sé que eso será complicado, porque no tengo noticia de ninguna gallina que sepa imitar la voz humana.

De todas formas, Dios mató a los dinosaurios por alguna razón... ¡quizá sería mejor dejar que esos hijoputas sigan muertos!