martes, 30 de diciembre de 2014

LAS 3 NOVELAS MÁS LARGAS Y GAFAPÁSTICAS DE THOMAS PYNCHON

Hablaremos hoy en nuestra sección de putas reseñas literarias de mierda de Thomas Ruggles Pynchon, junior, un escritorzuelo con ínfulas de semidiós que escribe cosas mayormente incomprensibles para el resto de los mortales y seguramente se mete todo tipo de drogas mezcladas con absenta para parir sus rebuscadas paranoias genio de las letras de nuestro tiempo. No se conoce su aspecto actual probablemente porque es calvo y bizco: en las solapas de sus libros, allí donde suele aparecer la fotografía de una persona humana habitualmente con una sonrisa boba o con el ceño fruncido como si te estuviera perdonando la vida,  o sea el autor, o Auteur, aparece un enigmático cuadrado tachado con una equis. Se sabe que nació en Long Island, que estudió literatura e ingeniería (fue alumno de Vladímir Nabokov, ya ves tú qué cosa), y que escribió folletos para una compañía de líneas aéreas y hay sospechas de que es tesorero de la Orden Esotérica de Dagón. Aparte de eso, poco más ha trascendido de su biografía. Tenemos muy pocas fotografías suyas, y todas ellas pertenecen a sus años jóvenes y a su etapa en la Marina aparte de unas cuantas en las que aparece ahogando gatitos en cubos de aluminio con una sonrisa satánica.Semejante misterio a la manera de Salinger, unido a su gran prestigio entre los juntalíneas frustrados críticos y su inmenso ego talento convierten a Pynchon en un referente inexcusable  para todos los seguidores  del postureo intelectualoide de la así llamada Literatura Posmoderna Maximalista asquerosa, y, me atrevería decir, también de la Literatura de cualquier época y contexto sociocultural. Pynchon es veneno para el espíritu un tesoro oculto que espera ser expulsado del organismo para evitar la muerte por sobredosis de ambición egocéntrica desenterrado para solaz de las futuras generaciones de insufribles hipsters sabelotodos amantes  de la Cultura.
Pynchon tiene la suficiente categoría como para salir en Los Simpsons,
honor que comparte con Adolf Hitler y Godzilla.


Los intereses de Pynchon son inabarcables: en sus novelas, concebidas como el resultado de darle  una máquina de escribir y varios gramos de bencedrina a un orangután esquizofrénico que se masturba compulsivamente  una obra de arte total, encontramos desde la biografía de grandes personajes históricos hasta las matemáticas más abstractas, y tocan, y llevan a su terreno, cualquier género concebible, desde el terror cósmico pulp hasta el más refinado erotismo, pasando por el hardboiledsin olvidarnos de las descripciones de actos coprófilos, usando para ello una increíble variedad de registros en los que destacan un deseo infantil de decirle al mundo: "Mirad qué bien junto las letras, mamones" sobrenatural dominio de la prosa y una erudición excepcional.  La mayor parte de su obra no es de fácil degustación para la gente normal que tiene cosas mejores que hacer con su vida que dedicarse a leer las pajas mentales de un tío que se cree la hostia en vinagre el público mainstream. Ha sido descrito como un autor denso como la mierda atascada en una cloaca de Nueva Delhi y sus complejas y abigarradas tramas, plagadas de multitud de enloquecidos acontecimientos y personajes a los que se les va la puta olla pueden producir un efecto de aburrimiento infinito desorientación en aquellos que se acerquen a sus libros por vez primera. El objetivo de este post es reseñar las tres novelas más jodidamente largas que mejor ejemplifican el estilo pynchoniano y quizá lograr que más incautos gente conozca padezcan y disfrute de sufran con su avasalladora e irreverente genialidad insania.
Aquí Pynchon habla de los cuaterniones en Contraluz.
Debería ser de lectura obligatoria en escuelas y cárceles.
Nota: no he leído ninguna de estas novelas. Pero las tengo en la estantería por si acaso un ladrón  o un draugr irrumpen en casa y me veo en el trance de detenerlos arrojándoles un objeto pesado y contundente. Son objetos asimismo ideales para aplanar cosas, como carnets de conducir arrugados o el collage de tu sobrino sobre Nelson Mandela hecho en cartulina roja y que lleva por título Nelson Mandela, qué bueno eres y que acabó mojándose porque entró lluvia por la ventana. En todo caso, son un regalo navideño perfecto para ese amigo o familiar que odian a muerte si pueden apañárselas para robarlas.

1. EL ARCO IRIS DE GRAVEDAD (GRAVITY'S RAINBOW), PUBLICADA EN 1973. MIL CIENTO CUARENTA Y OCHO PÁGINAS EN LA EDICIÓN DE BOLSILLO.
Portada de la edición sueca de El arco iris de gravedad
La que puede ser la obra cumbre de Pynchon se sitúa espaciotemporalmente en el Londres y el Berlín de los días previos al fin de la Segunda Guerra Mundial y los primeros momentos de la ocupación de la capital del Reich por la Cuatro Potencias aliadas. Su personaje principal, si puede hablarse de tal cosa en una novela que contiene más de mil personajes o así con voz es un tal Tyrone Slothrop, al cual un experimento conductista llevado a cabo por un mad doctor (aparecen cantidad de mad doctors) le ha convertido en el Hombre-Cohete, una persona condicionada para tener una erección en las cercanías de un material plástico (el imipolex) presente en la cabeza de guerra de las V-2 nazis. ¿Cómo se quedan, amigos? La incoherente trama sigue las aventuras de Slothrop en un Berlín fantasmal y yermo, a la vez que de forma entrópica y parsimoniosa se nos ilustra sobre las características de los cohetes V-2, las prácticas sexuales pervertidas de un jerifalte de las SS, la búsqueda del Santo Grial por parte de un comando especial formado por hereros supervivientes del genocidio de esa tribu africana llevada a cabo por las tropas del general von Trotha a comienzos del siglo XX, las andanzas de un comisario ruso adicto a la morfina, etcétera, etcétera, y además hay un crucero, kamikazes japoneses, extrañas canciones, críticas de películas, la explicación más estrafalaria jamás escrita de la distribución de Poisson, el casino Hermann Göring, un monstruo adenoide, una agencia del gobierno británico especialista en temas paranormales, una buena selección de Panzerkampfwagen destrozados descritos con sensual detalle, muchos bailes, bombillas, etc, etc. Si parece raro es porque es raro: es posible que con esta novela el autor quiera decirnos algo, pero humildemente confieso que no tengo ni puta idea de qué. Quizá que los monstruos adenoides representan el Inconsciente. Otras reseñas a lo mejor les sirvan de ayuda. Es recomendable leerla mientras se está cagando, a poquitos, ya que metérsela de una sentada solamente está al alcance de expertos en el posmodernismo irónico transversal y los pacientes de ciertos frenopáticos. Esta obra maestra desmesurada cuya génesis implicó muchos años de esfuerzos para su autor, y el probable uso de sustancias narcóticas, ganó el National Book Award del año 1973 (los del Pulitzer rechazaron admitirla a concurso por considerarla sobrescrita, repetitiva y obscena) y a partir de aquí el nombre de Pynchon empezó a sonar como candidato al Nobel.

2. MASON Y DIXON (MASON & DIXON), PUBLICADA EN 1997. NOVECIENTAS CINCUENTA Y OCHO PÁGINAS EN LA EDICIÓN DE BOLSILLO.

Portada de la primera edición de la novela, diseñada por
Raquel Jaramillo para la editorial Henry Colt & Co.
Es muy bonita & minimalista.


Esta obra, que podría describirse como la novela histórica más incomprensible de todos los tiempos, se embarca en las biografías de los astrónomos ingleses Charles Mason y  Jeremiah Dixon, con especial énfasis en la expedición que ambos realizaron por el norte de los actuales Estados Unidos con el fin de resolver una disputa fronteriza que culminó en el trazado de la línea Mason-Dixon. Narrada por un verboso reverendo que usa todas las putas convenciones del barroco más tedioso y mortificante, incluye el tipo de cosas extrañas tan características de Pynchon, como un diálogo entre dos cronómetros y Benjamin Franklin fumando canutos y los consejos vitales ofrecidos por la oreja cortada de un pirata y la confección y transporte del queso de rueda más grande de Inglaterra y conjuras de jesuitas y etcétera, etcétera, cosas que hacen a Pynchon tan amado por unos y odiado por otros e ignorado por, vaya, una considerable cantidad de gente. Es muy fácil perderse en el documentadísimo universo dieciochesco plasmado por el autor, en el que nos enteraremos hasta del tamaño de las orejas de Maskelyne y cómo se lo montaban las holandesas de El Cabo: no es precisamente un bolsilibro de Ken Follet lo que tenemos aquí, de modo que una buena wiki específica puede ser de mucha ayuda. No obstante, hay suficiente pornografía como para contentar al lector medio de novelas históricas, que, eso sí, deberá atravesar inhóspitas junglas de términos técnicos (azimut es mi preferido) para llegar al mondongo. Esta novela le supuso a Pynchon muchos años de duro trabajo y se especula que la mayor parte de ese tiempo fue adicto a los efluvios de la amapola. Tras la publicación de Mason y Dixon siguió considerándosele un candidato al Nobel, pero sin embargo no se le concedió ningún premio prestigioso, de modo que no pudo enviar a un comicastro a recogerlo por él, o declinarlo haciéndose el chulo, según su costumbre.

3. CONTRALUZ (AGAINST THE DAY), PUBLICADA EN 2006. MIL TRESCIENTAS TREINTA Y SIETE PÁGINAS EN LA EDICIÓN EN TAPA DURA.

Un lector valiente: no usa la superficie de una mesa
o un juego de poleas para leer el jodido mamotreto.


De las tres interminables joyas literarias reseñadas aquí, quizá sea Contraluz la más legible con diferencia. Lo que significa que para los talifanes de Pynchon, como el señor que vemos arriba o este otro


, que como podemos observar se representa tapándose las gónadas con el texto pynchoniano, nuestro escritor posmoderno maximalista preferido ha perdido su toque. Convirtiéndose en una parodia de sí mismo, de la misma forma que David Bustamante se ha convertido en una parodia, una mera sombra de sí mismo en su último disco, Vivir, si lo comparamos con el fundacional Así soy yo. Contraluz contiene todas las señas de identidad de Pynchon (abigarradas tramas donde multitud de personajes hacen y dicen cosas incomprensibles mientras realizan extraños actos sexuales) pero desvaídas en cierto modo, sin el je ne sais quoi que convertía El arco iris de gravedad en un viaje a los abismos de la expresión artística a través de la palabra. De todas formas, si su gusto literario pasa por aventuras de boy scouts en zepelines, ciudades míticas subterráneas, cuaterniones, bobinas de Tesla, anarquismo y dinamita, y perros que hablan y leen, etcétera, etcétera,  ésta bien podría ser su novela. Y la metáfora del feldespato de Islandia es preciosa, si bien en mi caso tuve que leer en la wiki ad hoc para pillarla. ¿De qué va pues la novela? ¿Qué hostias importa? ¿Sigue siendo Pynchon candidato al Nobel? Más que nunca.

Ya se acabó esta mierda. Recuerden, amigos: regalar libros es regalar cultura. Y quédense con esto: ¡ustedes se esconden, pero Ellos siempre están buscando!

sábado, 27 de diciembre de 2014

RIBEIROIA ONDATRAE, UN GUSANO QUE SE LAS TRAE

¿Conocen el ciclo vital de un ser llamado Ribeiroia ondatrae?  Es tan hermoso.
 
Ribeiroia es un gusano platelminto trematodo loqueseahostia acuático que tiene la forma general de un filamento aplastado entre amarillo y naranja con una especie de cabeza semitransparente donde se pueden apreciar entrañas flotando. Es un integrante del fecundo Universo Gusano, esos pequeñines tan ubicuos. Éste en particular vive en aguas dulces, mayoritariamente en lagos y lagunas y charcas del subcontinente norteamericano, entre otros subcontinentes.
 
Ribeiroia ondatrae en una de sus encarnaciones.
The Daily Parasite
 
La mayoría de las criaturas que conocemos se reproducen o bien asexualmente, dividiéndose en dos y haciendo copias clónicas de sí mismas, o bien sexualmente. Ya saben cómo.
 
Ribeiroia lo hace de las dos formas. Es raro. Y es que cosas raras suceden en el ancho mundo, cosas de las que no tendríamos noticia si no fuera por la transmisión de información en internet. Internet es estupendo. Y te permite cortapegar todo tipo de cosas en blogs de mierda.
 
Bueno, es difícil describir el ciclo vital de este ser porque es una especie de cinta sin fin. Podemos empezar con las aves acuáticas, por ejemplo las garzas. Las garzas llegan a un lago, estanque o pantano y mientras hacen su vida cagan en el agua. Y he aquí que la caca contiene en ocasiones pequeños ribeiroias. Que salen de las heces de la garza y nadan por ahí en busca de caracoles. Cuando un Ribeiroia encuentra un caracol, taladra un agujero en su viscosa piel y una vez dentro de él repta hasta sus gónadas (sus órganos reproductores); y una vez en ese lugar el platelminto trematodo se dedica a convertir las gónadas en lo que ha sido descrito con escasa poesía como una máquina de hacer larvas. Y es que Ribeiroia ondatrae utiliza las gónadas de los gasterópodos acuáticos para producir muchos clones larvarios de sí misma. O de sí mismo. O lo que cojones sea.
 
Las larvas abandonan el caracol, a veces matándolo, y quedan libres en el agua. El siguiente paso en la vida de los ribeiroias es localizar renacuajos de anfibios. Sobre todo prefieren los renacuajos de rana toro americana, pero se apañan con lo que sea, mientras sea un renacuajo.
 
Las larvas entran en el interior de los renacuajos a través de las agallas; por lo menos dos cada vez.
 
Dentro de los renacuajos de rana las larvas hacen dos cosas: 1) crecen y maduran sexualmente, y por lo tanto copulan entre ellas para producir un nuevo tipo de larva de Ribeiroia recombinante distinta a las larvas que salieron de los caracoles, y 2) forman quistes en las extremidades en desarrollo del renacuajo. Los quistes son nódulos de ribeiroias apelmazados, y su presencia en esa zona del animal hace que éste desarrolle diversos tipos de malformaciones. Sí. Aquí nadie se transforma en un puto príncipe.
 
Sobre todo, las ranas parasitadas por los platelmintos cachondos suelen tener un par de patas de más, que crecen en lugares incorrectos del cuerpo del anfibio, como en la espalda o en la parte trasera, o cabalgando las patas traseras normales, lo que convierte a las ranas en unas pobres ranas mutantes hijaputas.
 
National Geographic
 
Las ranas con patas supernumerarias son organismos torpes y lentos. Intente caminar ud. con cinco piernas estando acostumbrado a dos, a ver cómo se las apaña. Con respecto a las ranas, ¿pueden adivinar lo que sigue? Pues claro que sí. Cuando una garza, supongamos, tiene hambre y emprende una cacería de ranas, puede elegir entre una rana con el número de patas normal que salta sin problemas y desaparece en un hop! o entre una patética, desgraciada rana con ancas de más que apenas puede moverse de la piedra húmeda o el trozo de barro donde pasa su miserable existencia. El resultado está claro. La garza tenderá a capturar a las ranas infestadas por ribeiroias, pues son un bocado fácil, y se las comerá y de ese modo su estómago se llenará de esos astutos gusanillos.
 
No hubo chance para el Gustavo mutante.
Themes of parasitology
 
Porque esas cosas pueden resistir los ácidos gástricos de los buches de las garzas y otras aves acuáticas comedoras de anfibios.
 
Y entonces la garza volará a otro charco o lago o galacho o a un hermoso estanque de plácidas aguas verdinegras en las que se bañan los niños y el simpático señor Henderson, con su pelo cano y sus graciosos sombreros, pesca algo para sus nietos, y donde se ven esos atardeceres tan hermosos y se respira paz, la paz de la Naturaleza. Que es la mejor paz. Sí, el tranquilo y hermoso estanque donde las garzas jiñarán mierda llena de gusanos parásitos que aniquilarán a los caracoles y producirán malformaciones letales en las ranas del lugar. Y así comenzará de nuevo el ciclo garza-caracol-rana, Hakuna Matata, etcétera.
 
¿Qué más se puede decir? En serio, ¿qué hostias se puede decir, carajo?
 
 
 
FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO A TODOS LOS PARÁSITOS DE BUENA VOLUNTAD
 
 

sábado, 22 de noviembre de 2014

EL TREN SELLADO

Drama humano tangencialmente basado en hechos históricos
 

 
 
Se abre el telón.
 
Era un día de principios de marzo de 1917, calendario gregoriano, y Vladímir Uliánov estaba en su frío y miserable cuartucho de la calle Spiegelgasse, enfrascado en algún aspecto rebelde de su último mamotreto teórico-marxista, mientras su mujer aireaba la cama, preparaba té en el samovar y cumplía, en fin, con sus obligaciones maritales, cuando un mozo polaco adepto a los de su facción entró dando voces:
 
- ¡Camaradas, camaradas, ha estallado la revolución en Rusia!
 
Uliánov, al que sus cuates del partido bolchevique (en el exilio) llamaban "Lenin" por un río de la añorada aunque muy puta madre patria, dijo:
 
- ¿Eh?
 
Vladímir y el resto de exiliados rusos que plagaban Zúrich bajaron a la calle sin ni siquiera coger sus mugrientos tabardos para ponerse al tanto de las increíbles novedades. ¿Y cómo se pusieron al tanto de los acontecimientos, se podrían preguntar? ¿Mandaron telegramas cifrados a sus camaradas en Rusia? ¿Activaron su compleja red de espías, informadores y células durmientes? ¿Pusieron en marcha su inefable e imparable voluntad revolucionaria para tomar en sus manos las riendas de la Historia?
 
No. Fueron al kiosco a comprar el periódico.
 
En el periódico Neue Zürcher Zeitung Vladímir Uliánov leyó (entre la avalancha de partes bélicos de los diferentes frentes de guerra, rumores de epidemias, anuncios de perfumes y cartas al director con quejas sobre la actitud ácrata y traicionera de los poetas dadaístas) un pequeño suelto dedicado a lo que estaba pasando en lo que entonces se llamaba Petrogrado, y hoy se llama San Petersburgo. Donde parece ser, curiosamente, que todavía era febrero. Por lo visto, leyó Uliánov, el zar Nicolás II había abdicado. Y hay que joderse, la Duma (el parlamento ruso) había pasado a manos de demócratas entre los que destacaban los archienemigos políticos de Vladimir (llamados mencheviques). Y había motines en el ejército y algaradas en la Perspectiva Nevski. No se sabía mucho más. Tampoco es que nada de aquello le pareciese muy importante a los redactores del Neue Zürcher Zeitung.
 
De inmediato Vladímir se reunió con sus cuatro, o quizá una treintena, de sus más leales lacayos camaradas y les expuso sus planes.
 
- Ha estallado la revolución en Rusia - les dijo.
 
- Sí, eso dicen los periódicos. ¿Cómo es que no lo hemos visto venir, Ílich? - dijo un camarada.
 
- No te oliste la tostada - añadió otro.
 
- Cállate, Lermontov. No me toques los cojones ahora o te expulso del partido para que puedas ir a comerles la polla a tus amiguitos mencheviques - dijo Vladímir.
 
- Perdona, Ílich, no te pongas así, hombre - dijo Lermontov.
 
- Me pongo como me sale de los huevos - dijo Vladímir, nervioso - Camaradas, ahora mismo estamos transitando por el filo de la espada. Al borde del precipicio de la historia. Este es un momento decisivo. Es hora de tomar decisiones centralizadas y coherentes, y tenemos que conseguir llegar a Petrogrado como sea. Es imperativo, camaradas. Como vanguardia consciente de la revolución, podemos y por lo tanto debemos hacerlo. La revolución ha dado comienzo, eso está ahí, claro, pero mucho me temo que prematuramente. Si no actuamos pronto, se  convertirá en agua de borrajas y los pequeñoburgueses de la intelligentsia, actuando en connivencia con los así llamados "demócratas", que como sabéis no son más que los lameculos de las clase dominante, en fin, todos esos hijos de puta continuarán con la guerra imperialista y abortarán la revolución. ¡La revolución mundial pende de un hilo, camaradas!
 
- Pero si estamos en Suiza - dijo un camarada.
 
- ¿Te crees que no lo sé, Grigorii? - dijo Vladímir, con cierto cansancio.
 
A continuación les expuso su plan para llegar al núcleo de la naciente revuelta contra la tiranía. Consistía en hacerse pasar, astutamente, por un sordomudo sueco, a fin de atravesar de alguna forma las muchas millas que separaban Zúrich de Petrogrado, a través de un continente en estado de guerra; y una vez en Petrogrado proceder a controlar, no, ejem, mejor digamos guiar la revolución obrera y campesina y transferir el poder a los sóviets etcétera etcétera.  Entre sus filas, sin embargo, cundió el escepticismo ante la idea. ¿Un sordomudo sueco? ¿Acaso los sordomudos suecos tienen una visa especial para viajar por Europa?
 
- Bueno, un sordomudo sueco por lo menos puede entrar en Suecia, ¿no? - dijo Vladímir.
 
- ¿Y qué? La revolución no ha estallado en Suecia, Ílich.
 
- ¿Y por qué sordomudo?
 
- ¡Porque no sé hablar en sueco, copón! - gritó Vladímir.
 
- No das el pego de sueco, Ílich. Perdona que te lo diga, pero no pareces sueco ni de coña - dijo Radek, un bolchevique polaco que se hacía pasar por tipógrafo austriaco.
 
- Y además hay que cruzar Alemania - dijo otro - No esperes que los militaristas alemanes te dejen pasar, seas un sordomudo sueco o un cantante de ópera de Luxemburgo, ya que estamos. Ostras, andan de un paranoico que...
 
- ¿Y nosotros? - preguntó otro - ¿Qué pasa con nosotros, eh? ¿Acaso nos vamos a disfrazar todos de sordomudos suecos, o cómo? ¿Un grupo de sordomudos suecos que se dirige a Rusia para asistir a una convención de sordomudos? ¿En serio?
 
Vladímir gruñó algo ininteligible y se retiró a su cuartucho para meditar un nuevo plan en soledad. Sus camaradas, tomando café y pastas en una taberna junto al lago, estaban convencidos de que el gran líder pronto daría con la solución. Radek le dijo a Lermontov:
 
- Ya verás cómo al final acaba admitiendo que la mejor forma de llegar a Petrogrado es pidiéndoselo por favor a los hunos.
 
- Seguro - dijo Lermontov - A los alemanes les interesa. Les dices "guerra en dos frentes" y se les pone la cara blanca como un papel, ¿sabes?
 
- Ya, pero es curioso. Quiero decir, acuérdate de ese capitán o lo que fuera que habló con nosotros - dijo Radek -. Era la quintaesencia del militarismo, parecía que le habían metido una escoba por el ojete de lo tieso que andaba. Un ejemplo perfecto de la clase junker ultraconservadora terrateniente como no he visto otro, pero me estrechó la mano y me dijo: "Nosotros y vosotros podemos entendernos, en aras de un bien mayor".
 
- En aras de un bien mayor, ya te digo. No tienen ni puta idea - dijo Lermontov, riéndose.
 
- Aunque ese mismo capitán también habló con los mencheviques, creo - observó Radek, cargando su pipa y encogiéndose de hombros.
 
- El caso es que al final Ílich tendrá que bajarse los calzones.
 
- Hasta abajo del todo.
 
Así hablaban cuando Vladímir reapareció por fin, acompañado por su esposa Nadezhda Krúpskaia, Uliánov con su rostro tártaro lleno de temeraria determinación, Nadia con aspecto de querer estar en cualquier otra parte, preferiblemente en su cama, durmiendo.
 
- Ya lo tengo, camaradas - dijo Vladímir.
 
- Cuéntanos tu plan - dijeron - Te obedeceremos en todo, ya lo sabes.
 
- Alquilaremos un avión - dijo Vladímir, ufano.
 
Se hizo el silencio. No se oía ni una mosca, el silencio era tan espeso que se podía cortar con una bayoneta: una pared de silencio.
 
- ¿Alquilar un avión, camarada Lenin? - dijo al cabo Grigorii Zinóviev.
 
- Sí - dijo Vladímir, que empezaba a enfadarse otra vez.
 
- Pero si no tenemos un puto rublo - dijo Zinóviev -, ni mucho menos marcos suizos, Ílich.
 
- ¡Pues entonces lo robaremos! - estalló Vladímir - ¡Que os den por el culo, hatajo de pequeñoburgueses, hienas con cara de cerdo! ¡Traidores, ratas de cloaca! ¡No tenéis sangre corriendo por las venas, tenéis té flojo, malditos seáis! ¡Se acercan tiempos de fuego y de hierro pero aquí tengo a una pandilla de mentecatos preocupados por los tipos de cambio! ¡Ojalá os...!
 
- Habla con los alemanes, amorcito mío - dijo Nadia.
 
Vladímir dejó de vociferar, más que nada porque su rostro enrojecido empezaba a dar muestras de combustión espontánea.
 
- Sabes que es la única forma - dijo Radek recogiendo el testigo.
 
El gran líder se quedó pensando y mientras lo hacía, movía la mandíbula como un perro cuando sueña que caza.
 
- Putos alemanes - dijo Vladímir tras decidirse - Al final tendré que dejar que los putos alemanes me dejen el culo como un bebedero de patos.
 
Y de ese modo, guiados por el liderazgo inquebrantable de Vladímir Uliánov, los bolcheviques rusos fueron a la embajada alemana en Berna y le expusieron a las autoridades germanas su pretensión de acudir a Rusia para estar con sus familias y asistir como espectadores a uno de los momentos más significativos de la larga historia de su país, y tal. Y las autoridades germanas en Berna lo consultaron con sus superiores de Berlín, y recibieron el beneplácito de la cancillería del Reich, el Oberkommando des Heeres y el puto Káiser. ¡Magia! Y así es como Alemania puso un tren entero, un tren sellado y vigilado por tropas alemanas, a disposición de Vladímir, su esposa Nadezhda, treinta de sus más devotos seguidores y un niño pequeño llamado Robert.
 
(Por cierto, el tren era un vehículo de austero lujo prusiano adscrito al servicio del príncipe Friedich Wilhelm Victor August Ernst, hijo mayor de Guillermo II y futuro heredero de la dinastía Hohenzollern).
 
Los heroicos revolucionarios subieron al tren en la estación fronteriza alemana de Gottmadingen el 9 de abril de 1917, calendario gregoriano. Un compartimento entero del vagón de segunda clase se destinó a la ocupación exclusiva del matrimonio Uliánov, mientras el resto, cuya importancia en el esquema revolucionario de las cosas era ni que decir tiene mucho menor, se apiñó en un vagón de tercera clase. Los dos oficiales alemanes que les escoltaban, muy jodidos por tener que hacer de niñeras de unos rusos anarquistas piojosos en vez de tener el honor de combatir en el barro de Flandes, con sus capotes feldgrau y sus gorras cuarteleras con una cinta roja, trazaron una línea con una tiza como a mitad del vagón de tercera clase y les dijeron:
 
- De aquí para allá, zona rusa ¿ja? De allá para aquí, Deutsch zone.
 
- Yo soy neutral, camaradas alemanes - dijo Fritz Platten, un hombre caracterizado por la anomalía de ser suizo y bolchevique - ¿Podría cruzar esta tosca frontera ficticia imperialista?
 
- Y una mierda.
 
- Vale. Solo preguntaba.
 
El primer gran problema al que tuvo que enfrentarse el líder en lo que estaba destinado a ser un trayecto épico (un imperecedero mojón en la historia rusa y mundial) fue relativo al tabaco. Algunos bolcheviques fumaban y otros no. A Vladímir no le gustaba el olor a tabaco; y dado que su compartimento de segunda clase estaba pegado a la zona de tercera clase donde Karl Radek fumaba sus hediondas pipas, decretó que la única zona disponible para entregarse al pequeñoburgués vicio del tabaco era el único cuarto de baño con el que contaban. Lo que condujo a otro problema: cuando la follamiga de Vladímir, Inesse Armand, fue al cuarto de baño con la intención de hacer las cosas que se suelen hacer en los cuartos de baño, y encontró sentado en la taza a Grigorii Zinóviev fumando una de sus tagarninas ucranianas, se quejó amargamente al gran líder. Éste tomó una meditada decisión tras considerar todos los aspectos de la coyuntura, y usó un libro de visitas con el sello de la casa Hohenzollern que encontró debajo de un asiento para redactar una serie de Pases para Usar el Cuarto de Baño (PUCB), que estaban divididos en PUCB-1, pases de primera clase, y PUCB-2, pases de segunda clase, de los cuales los PUCB-1 otorgaban primacía a la hora de utilizar el cuarto de baño y correspondieron a los camaradas no fumadores de la expedición, mientras que los camaradas fumadores hubieron de contentarse con los PUCB-2. Y ocurrió también que Radek empezó a imitar al gran líder citando sus esclarecedoras puntualizaciones a la dialéctica hegeliana tal y como pueden leerse (con provecho) en la obra del gran líder Empirismo y empiriocriticismo (1905), lo que provocó las risas de Olga Ravich. Y como quiera que Olga Ravich era muy conocida en los círculos revolucionarios europeos de tinte marxista por sus carcajadas caballunas, el gran líder hubo de abandonar su puesto junto a Nadezhda, acudir a la zona de tercera clase y decir:
 
- Ya basta, me cago en todo. Que me tenéis hasta las pelotas.
 
Tras lo cual ordenó el exilio de Olga Ravich al rincón más alejado, justo ante la línea hecha con tiza por los oficiales alemanes, quienes estaban flipando mucho con aquella panda. El caso es que el tren sellado atravesaba la despoblada y famélica Alemania como "una inyección horrible llena hasta arriba de bacilos de la peste negra", metáfora que debemos a los libros divulgativos nazis. El 10 de abril, tras una larga noche que los bolcheviques pasaron dando palmas, bebiendo y contando chistes pese a las periódicas llamadas al orden de Nadezhda Krúpskaia (que era un poco tiquismiquis, para qué negarlo) el tren llegó a Stuttgart durante una movilización y todos vieron a una multitud de jovencísimos soldados con casco de hierro en forma de orinal atestando las calles (verlassen, eins, zwei, drei, rechte Ansicht). Y luego alcanzaron Frankfurt. Habían gastado todas sus provisiones y obtuvieron la venia de las autoridades de la ciudad para que el neutral Platten abandonara el tren y fuera a una tasca a pillar salchichas y cerveza.
 
- Oiga, camarada, ¿no podría prestarme algo? - le dijo Platten a uno de los escoltas - Estoy tieso, sabe usted.
 
- Mein Gott in himmel.
 
Y así entre unas cosas y otras (también hay que reseñar, se nos olvidaba,  el momento en el que el pequeño Robert empezó a cantar a grito pelado La Marsellesa, hasta que los alemanes dijeron iros a la tomar por culo, hostia puta ya,  como sigáis dejando que ese puto crío cante mierdas francesas os pegamos un tiro, ¿no sabéis que el gran Reich alemán está en guerra con Francia, putos gilipollas?) el tren llegó a la estación de Postdam, en Berlín. Por algún motivo las autoridades berlinesas consideraron apropiada la detención del tren sellado durante doce largas y tensas horas, cosa que encrespó los ánimos de los revolucionarios ya que se les había acabado la cerveza. Durante todo ese tiempo Vladímir, de pie y con los dedos índices metidos férreamente en las costuras de su astroso pantalón, a la manera de los abogados rusos, el rostro pétreo, la mandíbula en constante movimiento, miraba por la ventanilla, quizá cagándose en todo según su estilo. Pero el 12 de abril de 1917, calendario gregoriano, un jueves, los alemanes dieron por fin permiso para abandonar el tren. Vladímir y los suyos fueron escoltados por un ala de caballería ulana hasta la frontera con Trelleborg, en Suecia, frente al mar Báltico, lugar donde tomarían un ferry hasta Estocolmo.
 
- Confirmado: los rusos piojosos ya están fuera del Reich - le dijeron por teléfono al canciller alemán von Bethmann Hollweg mientras desayunaba té de ortigas.
 
- Bueno. A ver si nos sale bien la jugada.
 
¿Se podría decir que los suecos acogieron a los bacilos comunistas con entusiasmo desbordante, con toneladas de confeti, con desfiles y bandas de música y fuegos artificiales y alegría loca? Sí, se podría decir tal cosa si estuvieran leyendo una historia de la revolución escrita en la Unión Soviética durante la década de 1930, no este puto rollazo, pero tampoco es que los recibieran de malas. El alcalde de Estocolmo acudió a recibir a Vladímir, le estrechó la mano y le dijo cuatro zalamerías diplomáticas. Hasta acudió un camarógrafo para obtener algunas secuencias filmadas de Vladímir, con un gorro de piel de marta, gesticulante, andando de aquí para allá, dando un discurso frente a una delegación de obreros suecos que parecen bastante receptivos. Los socialistas suecos le ofrecieron un banquete.
 
- Camarada Lenin, son momentos gloriosos para la causa de la revolución - le dijeron a Vladímir los socialistas suecos.
 
- Sí, sí, camaradas - dijo Vladímir mientras masticaba la ternera.
 
- Sin embargo, todo debe hacerse sin derramamiento de sangre, ¿no es así, apreciado camarada Lenin? Es la hora de la concordia universal - dijeron los socialistas suecos - , las matanzas insensatas deben terminar. Tres largos años de guerra ya. ¿O son cuatro? El mundo está cansado de tanta lucha. Los estertores del sistema capitalista, a los que asistimos llenos de ilusión y esperanza, no deben culminar con una oleada de destrucción, ¿no lo cree usted, camarada Lenin? ¡No debe haber atrocidades en Rusia!
 
- Sí, claro, pásenme más de esa salsa, ¿cómo dicen que se llama? Está para chuparse los dedos - dijo Vladímir.
 
- Hemos de ser las gentiles comadronas de una nueva era, una era de paz y hermanamiento mundial - afirmaron los socialistas suecos, que quizá estuvieran un poco confundidos.
 
Un poco más tarde, Karl Radek recibió la visita de un tipo llamado Alexander Helphand, también conocido en ciertos círculos como Parvus, que era un industrial alemán con montones de dinero e ideas avanzadas; y cuyos tenebrosos tentáculos operaban en las sombras del siglo. Pues este Parvus igual te vendía cuatro toneladas de proyectiles de artillería adaptados para esparcir fosgeno como que te compraba la lealtad de los ministros turcos. Con el fin de apoyar a la causa, cualquier causa, la que fuera.
 
- ¿Tienes la pasta? - le dijo Radek a Parvus.
 
- Sí señor, cinco millones de marcos del Reich. ¿Se te ofrece algo más?
 
- Sí, claro que algo más. Al jefe no le vendría mal un traje nuevo. Joder, parece el hermano pordiosero de Rasputín. Y necesitamos información, información fidedigna. Esos suecos payasos no hacen más que hablarle de unicornios rosas y duendecillos del amor. Está a punto de estallar. ¿Qué cojones está pasando en Petrogrado?
 
Y Parvus/Helphand le explicó lo que sabía. La guerra zarista contra Alemania continuaba, pero ahora bajo la supervisión de una stavka coja sometida a las veleidades del Parlamento. Iba mal, la guerra: derrotas, deserciones en masa, retiradas, hambre, motines. La familia del zar y las garrapatas aristocráticas habían abandonado el escenario, pero andaban cabildeando tras la bambalinas. Los campesinos no estaban contentos, los obreros estaban en huelga, los soldados se dedicaban a colgar a los oficiales. Económicamente, Rusia era un muerto viviente a punto de enterrarse a sí mismo. Y en lo político el caos era tan caótico que ni Dios sabía lo que iba a pasar mañana. En resumen: un panorama de lo más terrorífico.
 
Radek asintió aparentemente complacido.
 
- Y ya que mencionabas a Rasputín - dijo Parvus - no sé si sabrás que se lo cargaron. Y dicen que le cortaron la polla.
 
- Caramba, pobre loco hijo de puta. Lo de que estaba en el infierno ya lo sabíamos, pero no lo de su aparato - dijo Radek - ¿Y qué hacen los nuestros? 
 
- Quietos en la mata. Kámenev en Petrogrado dice que hay que obedecer a la Duma de momento... está haciéndoles el juego a los mencheviques, o a lo mejor se ha vuelto menchevique. A saber. Y luego está ese georgiano, ese tal Vasili o no sé qué...
 
- ¿Te refieres a Iósiv? - dijo Radek, riéndose - ¿Ese tarambana que quiere que le llamen El Hombre de Acero? Menudo muerto de hambre. Al jefe se la suda lo que haga ese capullo.
 
- Bueno, así están las cosas. ¿Crees que tenéis alguna posibilidad?
 
Radek se dispuso a preparar su pipa, con calma y suma atención. Se subió los anteojos de ratón de biblioteca por el puente de la nariz, pues no paraban de resbalarle, y por fin dijo:
 
- ¿Es que no sabes lo que anda siempre diciendo el camarada Ílich? - y aquí imitó esa voz atiplada y chillona - Cuanto peor, mejor.
 
 
¡Aquí termina el capítulo piloto de la nueva serie Grandes momentos de la historia rusa contemporánea!
Próximamente llegarán los emocionantes capítulos Uliánov en PetrogradoBurgueses y chequistas y viceversa, Debemos y por lo tanto podemos, Gorki lo cuenta todo y Cthulhu vencedor.
¡Gracias por su tiempo, camaradas, y no olviden comprar en librerías y kioscos El método marxista-leninista para dejar de fumar!
 
 
 

lunes, 17 de noviembre de 2014

MI PEQUEÑO GALLINASAURIO

¿Les suena un sujeto llamado Jack Horner?

Hola amiguitos, soy Jack Horner. Tengo unos años ya, frontal descubierto,
dislexia, las bambas mal atadas y me siento encima de moñacos raros.
¿Han visto lo que sale del huevo? Pues me lo voy a comer.
Likes y shares por favor.

Es un paleontólogo de vertebrados norteamericano; al parecer fue el principal asesor científico del primer Jurassic Park de Spielberg; y además impulsó, junto con su archirrival Robert T. Bakker, lo que se conoce como Dinosaur Renaissance. Que es un cambio de paradigma, y tal. Antes de que Jack, Bob y otros amiguitos entraran en escena, los dinosaurios se consideraban criaturas antediluvianas simples, gordas, lentas, lerdas y de sangre fría. Pero ellos dijeron que no: que los dinosaurios en realidad eran criaturas antediluvianas complejas, esbeltas, rápidas, algunas quizá tan inteligentes como un cuervo, algunas quizá de sangre caliente. Seres maravillosos que cuidaban maternalmente de sus crías y que se convirtieron en pájaros, haciéndose inmortales gracias al poder de la selección natural. Esta revolucionaria (ehem) nueva visión de los dinosaurios convirtió a Horner en una superestrella en su campo: ahora mismo es el dinosaurólogo más famoso, más citado en publicaciones, más agasajado por los medios. Únicamente Paul Sereno, el descubridor de los cocodrilos mesozoicos imperiales gigantes, puede hacerle un poco de sombra mediática. Mientras tanto, los cientos de miles (o más) de paleontólogos de vertebrados chinos que están volviendo del revés nuestra concepción de la Infraclase Archosauromorpha hacen su vital trabajo en la sombra, tras el telón de bambú.
 
Aquí vemos un grabado que ilustra cómo veía la peña a los dinosaurios antes del cambio de paradigma.
Como pueden comprobar, se los retrataba como muy tontos del culo, animales payasos de mierda con narices graciosas.
Las ideas cambian, para peor.

Y ahora el bueno de Jack es noticia porque desde 2010, más o menos, le está dando vueltas a cierta idea. La idea es simple y al mismo tiempo curiosa. En pocas palabras: Jack Horner quiere resucitar un dinosaurio a partir de una gallina.
 
Horner y su sueño. Miren qué carica pone el colega.
Wired

Repetimos.

EL PUTO JACK HORNER QUIERE RESUCITAR UN  PUTO DINOSAURIO PARTIENDO DE UNA PUTA GALLINA.

 
Aunque pueda parecernos idiota curioso, el honor de las gallinas ha sido pisoteado vilmente en otros intentos
por resucitar a los dinosaurios. Esta ilustración pertenece a un artículo aparecido a principios del 2014 en la versión online de la Public Library Of Science, titulado "Walking Like Dinosaurs: Chickens with Artificial Tails Provide Clues about Non-Avian Theropod Locomotion," en el que sus autores intentaban reproducir la locomoción de un dinosaurio bípedo.
Para ello, colocaron un puto palo en el trasero de un pollico (aquí pueden verlo) y estudiaron la manera
en la que se movía el avergonzado animal. En efecto: la PLOS online es una inagotable fuente
de majaderías que todxs pueden disfrutar. ¡Loor a la PLOS online!
 

Cuando mi extremadamente friqui sobrino de doce años me comunicó esta información, lo primero que pensé es que a Jack Horner (que es curator del departamento de geología de la universidad de Montana: Montana tiene una universidad) se le había ido la pinza. Lo de obtener dinosaurios de gallinas está muy visto, de hecho hasta existen películas de un nivel abismal basadas en esa premisa (véase la saga Carnosaur de Roger Corman). Es decir, el camino grotesco que va de la gallina al dinosaurio ya ha sido recorrido, sirviendo como inspiración (junto con la ginebra) para películas donde los tiranosaurios se pelean con excavadoras y los seres humanos dan a luz reptiles extintos homicidas. De modo qué -pensé- ¿se ha hecho demasiado viejo el antes gran maestro Jack Horner y va por ahí soltando gilipolleces producto de la demencia senil? ¿Se cayó de la tarima tras dar una conferencia y los centros superiores de procesamiento de datos de su puta cabeza sufrieron una fuerte conmoción? ¿Acaso su mujer se largó con el entrenador de zumba fitness de un gimnasio de Montana y ahora al solitario y amargado Jack Horner le ha dado por emprender una tarea tan ridícula como imposible? ¿O es que fuma crack?

Quizá no, hermanitos y hermanitas. Investigando un poco uno se percata de que, a todas luces, Jack Horner no da muestras evidentes de insania. Puede ser que tenga ideas un poco excéntricas y sea propenso a vestir camisas nada favorecedoras, pero loco no está. Habla en serio. Su idea en realidad es brillante. Que pueda conseguirse algún día es otro cantar, pero la base parece más firme de lo que se podría pensar. Y es que parece demostrado, hasta donde llegan nuestros limitados conocimientos, que el Orden Aves no es más que una rama de la frondosa enredadera biológica que otrora incluyó a los dinosaurios.  Eso significa que muchos genes de pájaros, por ejemplo gallinas, fueron en su momento genes de dinosaurio. Deténganse un momento a pensarlo, si son tan amables. Las gallinas tienen genes que antes eran genes de velocirraptor. Es más que probable que las gallinas tengan muchos genes en común con extintos dinosaurios carnívoros, bípedos, de tamaño pequeño, ritmo metabólico alto y a lo mejor tendencia a picotear. Hostia puta, ¿se lo imaginan? ¿Se imaginan a dinosaurios posados en ramas, con crestas de color rojo brillante, cacareando en un amanecer del cretácico? ¡La ciencia es la mejor droga alucinógena, hermanitas y hermanitos!

Lo que quiere hacer Jack Horner es estudiar el genoma de las gallinas y localizar y reactivar los genes que comparten con sus antepasados reptilianos. Han de saber que el genoma de los Gallus gallus o gallinas domésticas de toda la vida fue secuenciado en el año 2004. Pueden verlo y regodearse en su fría belleza aquí. Resulta que el genoma de gallina fue el primer genoma de ave en ser completamente secuenciado, quizá debido al hecho de que las gallinas son un importante activo económico. Y hay muchas, están a mano. Y su crianza es muy barata. Es más fácil secuenciar a las gallinas que a los avestruces o los casuarios o cualquier otro pájaro no volador (que se cree que son los más primitivos), o a los hoatzines (no sé si el plural es correcto). Los hoatzines son unos extraños seres voladores sudamericanos con muchos e intrigantes rasgos posiblemente atávicos y podrían resultar un buena opción para rebuscar genes de dinosaurio, pero no hay ganas ni plata para secuenciar su genoma. Hay prioridades en este mundo. Y desde luego, si queremos jugar a ser Dios y trastear con el código de la vida, mejor es hacerlo con gallinas y no con casuarios, que te pueden destripar si les da un pronto.
 
Tres hoatzines (Opisthocomus hoazin) cotorreando.
Dato 1: tienen garras en las alas.
Dato 2: los hoatzines fermentan la comida como las vacas,
y huelen a mierda pura a varios metros de distancia
(por eso en Venezuela se les llama pavas hediondas).
Dato 3: qué cucos que son los cabrones.
Reddit

Esbocemos el panorama. Si conocemos el gen (o quizá la jerarquía de genes) que regula la aparición en el embrión de gallina de la estructura ósea y muscular de las alas, podemos suponer que ese mismo gen (o genes), o genes con una secuencia muy similar, regulaban el desarrollo embrionario de extremidades dotadas de largas garras y uñas en los dinosaurios avianos. Si miran los huesos del ala de una gallina y lo comparan con los huesos de la extremidad delantera de pongamos por caso un Dromeosaurus del jurásico, verán que en su mayor parte se trata de la misma mierda, pero dispuesta de distinta manera en uno y otro animal. En el dromeosaurio esos huesos son alargados y están separados para conformar una pata delantera rematada por una mano con garras. En la gallina esos huesos están muy fusionados y se configuran para dar soporte al ala. Aplicando ingeniería genética y desechando muchas generaciones de gallinas modificadas, podría suceder una reversión: un embrión de gallina con brazos de dinosaurio.


Esqueleto de gallina. Los huesos del ala están plegados.
Obtenido de una interesante web llena de esqueletos de gallinas.

Esqueleto de dromeosaurio.
Universidad de Berkeley
 

Hay que joderse.

Lo curioso (y un poco escalofriante también) es que mamá Natura ha dado ciertos pasos por esa senda, aunque en este caso involucrando otro rasgo que las gallinas perdieron durante su evolución. ¡Y es que a veces crecen dientecitos cónicos como de cocodrilo en los piquitos de los pollitos! Son pollos con una mutación en el gen talpin2 (que es diferente al gen que dirige el nacimiento y crecimiento de los dientes en mamíferos) y por lo visto la mayoría de los embriones mutantes dentados no superan los doce días de existencia en este mundo cruel. Los expertos dicen que para conseguir que  las gallinas sobrevivieran con dientes en sus picos quizá sería necesario acudir a la transgénesis: intercambiar el gen talpin2-dientes-no de las gallinas por el talpin2-dientes-sí de un reptil, quizá un tuátara, o un dragón de Komodo, o un aligátor de Florida. ¿Gallinas con colmillos de cobra? ¿Por qué hostias no?
 
Para ilustrar la sección de las gallinas mutantes con piños
hemos acudido a una película para críos con gallinas de plastilina
en la Inglaterra de los años cincuenta.
¿Se acuerdan de esa reputísima mierda?

El caso es que Jack Horner se ha confabulado con los tipos que trastearon con los dientes de gallina y predice que en 5-10-15 años de heroicos, costosos y blasfemos esfuerzos mostrará a un mundo asombrado su gran sueño hecho carne: el gallinosaurio viviente. El colega es optimista, aunque también cauto. Dice que revertir dientes y brazos será sencillo si lo comparamos con la gran hazaña: la reaparición de la cola. Ni las gallinas ni ningún otro pájaro ha conservado la larga y elegante cola que tenían los dinosaurios. En los pájaros de hoy no existe el bello, lagartijil conjunto arquitectónico de huesos, músculos, tendones y escamas que los dinosaurios lucían orgullosamente antaño detrás de sus culos. Durante el desarrollo embrionario de las aves aparece en los primeros estadios una pequeña cola, es cierto, pero se reabsorbe al madurar el pollo, quedando una especie de feo mazacote de hueso denominado pigóstilo. Además el pigóstilo es una estructura funcional, esto es, a los pájaros les sirve para algo. No es un remate vestigial del que puedan prescindir. Horner y su equipo multidisciplinar de aprendices de Frankenstein de genetistas, expertos en biología evolutiva, paleontólogos, y médicos van catalogando conjuntos complejos de mutaciones que resultan en lo que podríamos denominar con bastante buen talante "proto-colas". Su objetivo final es hallar la receta para las colas en el confuso y caótico libro de cocina fenotípica aviar y una vez hallada, hacerla viable en gallinas. Por cierto que Jack y sus cuates están vendiendo la idea de que su investigación puede derivar en hallazgos para mejorar la salud humana (es una buena excusa cuando pides dinero, desde luego mucho mejor que decir: "Voy a criar un dinosaurio-gallina, es algo que me apetece, ¿podrían soltar algo de pasta para conseguirlo, caballero, señorita?"). De la movida de los dientes se han sacado de la manga posibles avances en la lucha contra ciertos sarcomas... sobre lo de las colas quizá hayan dicho a los patrocinadores que gracias al estudio de su desarrollo embrionario se podrían paliar los problemas de espalda de las gallinas ponedoras o vaya usted a saber.
 
Las aves acuáticas del cretácico, como el arriba representado Gansus yumenensis chino,
ya habían perdido la cola larga de sus ancestros reptiles, pero conservaban los píños.
El pigóstilo es la estructura agusanada situada en la zona trasera.
ATENCIÓN: Gansus yumenensis NO era un ganso, así que no jodamos.
Peleofreak

Pero hay aspectos éticamente sombríos en esta por lo demás luminosa y locuela historia. El escepticismo (seguido de cerca por el pitorreo) cunde entre la comunidad científica, los medios de comunicación y los ciudadanos. Y lo peor es que algunos de los propios colaboradores de Jack Horner no se han cortado a la hora de expresar sus dudas abiertamente. Como por ejemplo el doctor Matthew Harris. Harris dirige un laboratorio de investigación genética puntera (todas las investigaciones son punteras, amigos, del mismo modo que todas las sequías son pertinaces y todos los marcos son excepcionales) en la escuela de medicina de la universidad de Harvard. Desempeñó un importante papel en lo de los dientes de gallo chico y de un tiempo a esta parte se ha convertido en una autoridad mundial en el fascinante tema de las colas embrionarias mutantes de pajarracos. Debe resultar un grato conversador en las charlas de sobremesa. Pero resulta que Harris opina que el gallinosaurio hornesiano, de conseguirse su aparición en la biosfera terrestre, resultaría una criatura anormal, monstruosa, desgraciada y maldita por Darwin. Sus escrúpulos se centran en el hecho de que si se saca del matraz de los brujos, mediante técnicas de ingeniería genética y cría selectiva, una gallina con zarpas, dientes y cola, no se obtendría un dinosaurio. No. Se obtendría una puta gallina con zarpas, dientes y cola. Un horror emplumado y contrahecho que se burlaría del orden natural y divino. Y bajo esta capa de disgusto es como si Harris se gritara a sí mismo una pregunta todavía más fundamental: ¿para qué cojones estamos haciendo esto?
 
Probable osamenta de un gallinosaurio si tal cosa existiera o existiese.
Por Phil Wilson para el Washington Post.

Al parecer, a Jack Horner se la suda lo que piensen el doctor Matthew Harris y la madre que lo parió.
 
Jack Horner escribe libros serios con portadas graciosas.
Éste, donde habla del gallinasaurio, va bien para desengrasar
después de La verdad sobre el caso de Harry Potter.
Amazon

Por si les interesa, estoy con Horner. Quiero que su demente ocurrencia tenga éxito. Quiero ver correteando por ahí al Gallusisaurus hornerii. Quiero comprar uno a mis hijos, o dos, o todo un gallinosaurionero;  quiero que se suba a mi hombro cuando vengan visitas, para que pueda picotear (o morder) mis orejas. Quiero enseñarle a hablar, a decir cosas como "¡Podemos!" o "¡Dame más vodka, cantinero!". Aunque sé que eso será complicado, porque no tengo noticia de ninguna gallina que sepa imitar la voz humana.

De todas formas, Dios mató a los dinosaurios por alguna razón... ¡quizá sería mejor dejar que esos hijoputas sigan muertos!






 
 


sábado, 18 de octubre de 2014

DE MURCIÉLAGOS Y HOMBRES (Y VIRUS)

Está sosteniendo un murciélago de la fruta en las Filipinas.
Y SONRÍE
The featured creature
 
Nota 1: actualmente se conocen cinco cepas (o especies) de ebolavirus: la Zaire es la puta superestrella homicida de 2014, y luego tenemos la cepa Sudán, la cepa Taï Forest, la cepa Bundibugyio (todas las cuales también infectan a seres humanos) y la cepa Reston (que no lo hace: solo jode a los macacos y otros monillos). Los ebolavirus pertenecen a la familia Filoviridae junto con los géneros marburgvirus y cuevavirus; esta familia añadida a otras (Bornaviridae, Nyamiviridae, Paramixoviridae y Rhabdoviridae, cada una con diferentes especies víricas de lo más diverso y hostil) está incluida en el orden Mononegavirales. Por lo visto, casi todos los filovirus o virus con forma de tallarín enferman a sus hospedadores primates causándoles un cuadro que se llama genéricamente fiebre hemorrágica por filovirus: la "enfermedad por virus del Ébola" que está asolando Guinea, Liberia y Sierra Leona y las redes sociales ahora mismo sería una de ellas, la causada por contagio de virus del género Ébola, especie Zaire, descartando mutaciones. Pero virus Ébola es más corto y menos pedante y al simplificar de ese modo los redactores de noticias online no se hacen la picha un lío. Así lo llamaremos a partir de ahora, tal como hace la OMS. Porque la OMS lo vale.
 
Nota 2: esto va a ser una mierda reverenda no sustentada por evidencias científicas.
 
Se dice que una especie o varias especies distintas de murciélagos de la fruta de África Central son los reservorios del virus Ébola que tanto está dando que hablar (y que está matando gente en cantidades nunca vistas para dicho virus). La idea es que en la verde y pútrida selva que orilla el cenagoso río Ébola (tributario del río Congo/Zaire) vuela furtiva una rata voladora que tiene el bicho, pero que no muestra síntomas de la enfermedad por ebolavirus... y que es capaz, de vez en cuando, de hacer que el bicho infecte a otros diseños del Supremo Hacedor, que sí la desarrollan. Y cuando  esto pasa, cosas muy malas ocurren (tasa de mortalidad del brote de Ébola en la República Democrática del Congo en 2002-2003: noventa por ciento, dicen en Sálvame Pandemia). La idea da como un poco de repelús, ¿no están de acuerdo?
 
CDC

Hay algo inquietante y bizarro con respecto a estas criaturas, los murciélagos. Parece que los murciélagos esconden en su seno todo tipo de virus. Como si fueran juntos de la mano. Como si fueran uña y carne. Una lista no exhaustiva incluye: la puta rabia, el virus Hantaan, el virus Nipah, el coronavirus del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), nuestra vieja conocida la gripe, el virus Hendra, el virus de la encefalitis equina japonesa, el virus Bangui, el... bueno, basta. Los murciélagos parecen ser los amables caseros de un número desproporcionado de virus hijoputas viejos y virus hijoputas nuevos, y aquí tienen una lista de 2006 por si lo dudan (páginas tres y cuatro).


El reservorio justiciero
 
 
Los expertos en virus murcielaguiles descubren un nuevo virus murcielaguil cada puta semana, o eso parece. Por poner un ejemplo, en 2013 un equipo de zoólogos y ecólogos practicó análisis genéticos al cariñosamente apodado zorro volador de la India, que es un enorme murciélago de pelo marrón  y grandes alas como de cuero raspado cuyo nombre linneano es Pteropus giganteus. Una cosa de lo más espeluznante, sobre todo por sus grandes ojos de demonio del infierno. Tiene garras, saben. Aunque como hijo de mamá Natura merece nuestra admiración. En fin, el equipo encontró cincuenta y cinco virus solamente en esa rata (gigante) voladora en particular.

Y lo mejor de todo es que de esos 55 virus, solamente se conocían 5. Los otros cincuenta era la primera vez que aparecían en secuenciadores de genes humanos: eran secuencias de ácidos nucleicos piratas nuevos para la virología. De aquí se pueden deducir locamente dos cosas. Una, que la lista de virus hospedados por murciélagos de 2006 se va a quedar obsoleta muy pronto.

Carambolas, ¿cuántos virus tendrá metidos en la sangre semejante bicharraco?
 

Dos: se conocen unas mil doscientas especies de murciélagos. Son los mamíferos más diversificados y versátiles del planeta Tierra. Dentro del conjunto de los seres vivientes peludos y que amamantan a sus crías, su número solamente es superado por el número de roedores, el otro clado mamífero de más éxito (sí, sabemos que las mujeres y los hombres somos los mamíferos de más éxito: estamos hablando de pura fuerza bruta biológica, no de número de sonetos compuestos o bombas nucleares fabricadas. Pedimos perdón). Y en algunas zonas del mundo, el número de murciélagos supera al número de ratas y afines, como ocurre por ejemplo en las cumbres volcánicas cercanas al cenagoso río Ébola, cumbres horadadas por cuevas en las que apelotonan millones y millones de murciélagos. Y además vuelan. Si consideramos un murciélago como una especie de caja sorpresa negra y fea y alada que esconde dentro uno o varios (o docenas) de virus, ¿imaginan la cantidad de posibles candidatos a Virus Apocalíptico de Satán que pueden estar agazapados en todos esos millones y millones de cajas? ¿Virus que ni siquiera conocemos? Ostras, es una idea que merece un editorial de Iker Jímenez pero ya mismo.


Haeckel: Chiroptera (Kuntsformen der natur, placa 67)

 
Los expertos en las llamadas enfermedades emergentes (término que no tiene la misma connotación positiva que "economías emergentes", por desgracia) adoptan dos posturas ante la Amenaza Murciélago. Son:

1. La postura No Es Para Tanto, Co.


2. La postura Alerta Roja: Matad a Todos los Murciélagos con un Bate o Ellos nos Matarán a Nosotros.


Los partidarios de la primera postura dicen que no hay nada especial en los murciélagos. Para esta gente cualquier mamífero o ave puede transmitir una enfermedad viral a cualquier otro mamífero o ave dependiendo de las circunstancias y obedeciendo las caprichosas reglas de las zoonosis. El hecho de que los murciélagos estén detrás de una sospechosa cantidad de epidemias graves o gravísimas entre nosotros los humanos obedece a una mera cuestión de número: hay muchos murciélagos. Y suelen estar cerca de los humanos. Dicen que si examináramos a emúes, perezosos, bisontes o chochas de agua con el mismo interés con el que examinamos a los murciélagos no sería sorprendente encontrar multitud de virus nuevos y crujientes asociados a esos animales y muchos otros.


Será muy cuco, pero a lo mejor transmite la peste
 
Pero hay un hecho que hasta donde sabemos distingue a los murciélagos de otros animales sarnosos portadores de la plaga: LOS MURCIÉLAGOS NO SUELEN ENFERMAR CASI NUNCA DE LAS MIERDAS VÍRICAS QUE ALBERGAN. Es lo que se supone que ocurre con el virus Ébola. Y quien dice casi nunca dice nunca, maldita sea. Oh, ¿por qué ha de ser así?
 
Según la revista Wired, Linfa Wang es el chinorris que más sabe en el mundo acerca de la ecología de las enfermedades infecciosas relacionadas con las mascotas de Batman y por lo visto está muy cerca de otorgar a estas alimañas un estatus especial. Los murciélagos, según Wang, son muy proclives a generar epidemias de alto impacto y para los virus sus entrañas son como un parque de atracciones que nunca quieres dejar porque te lo pasas de puta madre. ¿Y por qué? Llega la hora de aburrir a saco, de hablar de ADN y biología evolutiva y otras mierdas científicas de los cojones, y tampoco es que lo hayamos entendido muy bien, pero creemos que la tesis de Linfa, bonito nombre por Dios, puede ser tal que así:
A groso modo, el genoma de un murciélago es bastante parecido al de cualquier otro mamífero, lleve pantalones o no. Pero parece que los murciélagos expresan ese genoma de una forma muy suya y bastante outré. Lo más raro de todo es que los genes del ADN de los murciélagos que expresan las proteínas que se encargan de reparar el ADN producen muchas más de estas proteínas que en otros mamíferos. Se cree que esto se debe a algún tipo de presión evolutiva, quizá relacionado con el alto ritmo metabólico de los murciélagos (son unos cabrones muy inquietos). Wang y sus colegas van más allá: piensan que estos genes siempre están expresando factores de reparación en los murciélagos, mientras que en el resto de mamíferos solamente arrancan cuando se declara una amenaza.
Las amenazas principales para el ADN mamífero son los tumores y los virus.
Hay evidencia (aunque anecdótica) de que los murciélagos raramente desarrollan cánceres. Si vamos un poco más allá, tenemos que, si es cierta la paranoia de Linfa Wang, los murciélagos, debido a una presión selectiva, han mejorado sus sistemas de reparación de ADN hasta el Nivel Puto Amo. Dado que la mayoría de los virus actúan rompiendo el ADN del huésped y metiendo su propio material genético en su primordial ansia de replicarse ad infinitum, el sistema de reparación ultramejorado de los murciélagos no les deja hacer de las suyas. Un virus en un murciélago difícilmente proliferará. Y si no prolifera no causará síntomas de enfermedad. Y su hospedador volante estará feliz como una perdiz... pero con la capacidad de transmitir alguno de sus virus colegas de cuando en cuando por medio de cagadas, por ejemplo. Los murciélagos cagan mucho. Es así.
Pero, ¿por qué hostias es tan eficiente el sistema de reparación de ADN de los murciélagos? ¿Por qué evolucionó en un primer momento esa asombrosa capacidad a través de los eones de tiempo? Por el ritmo metabólico alto, decíamos. Pero, ¿por qué ese ritmo loco? Linfa y otros expertos creen que la respuesta está en el vuelo. Volar no es fácil, sobre todo para una criatura con los requisitos fisiológicos y metabólicos de un mamífero. La idea es que el sistema de reparación de errores en el ADN de los murciélagos surgió por selección natural como una adaptación al modo de vida aleteante de estas bestias, y más tarde se reveló ideal (por azar o por necesidad) para contener las infecciones víricas.  Ahondemos un poco más. El proceso no es unidireccional. Los virus de los murciélagos no se están quietecitos, existen en un ambiente hostil a su proliferación. Y los virus únicamente quieren proliferar, son así de proactivos y orientados al objetivo, de modo que también sufren una fuerte presión selectiva y con el paso de los eones de tiempo van desarrollando estrategias cada vez más pérfidas para intentar sortear las trabas a la Santa Replicación. Se produce una loca carrera entre genomas en la que cada bando intenta adelantarse. A saber que barbaridades bioquímicas se habrán ideado por ambos lados en el trascurso de esta "coevolución". Y así llegamos a lo que nos interesa. En ocasiones, dice Wang, este escenario puede ampliarse. Externalizarse. Si ocurre que los virus de murciélago acaban traspasando la barrera de las especies vía mierda infectada en comida para monos o como sea, y acaban en un huésped no-murciélago, se empezará a mascar la tragedia.
Porque tenemos un virus muy cabrón y escurridizo especializado en burlar las defensas de un mamífero que no conoce las normas de cohabitación ¡porque no vuela! Tenemos el jodido virus Ébola. Para este micromonstruo acabar con el sistema inmune de un primate tiene que ser como jugar una partida al Solitario Spider en Muy Fácil. Es para pincharse y no sangrar. Es BIZARRO.

"La culpa fue de los murciélagos"
 
Desde luego, todo lo anterior es una paja mental de Linfa Wang y sus cuates: la epidemia de Ébola como un acontecimiento marginal en el baile eterno entre los murciélagos y sus virus, o entre los virus y sus murciélagos, o como cojones sea. No hay evidencias sólidas. Se han encontrado anticuerpos y genes de Ébola en murciélagos oriundos de las cenagosas orillas del río homónimo, pero ¿y qué? También hay anticuerpos en los puercoespines. Probablemente no sea así la cosa. Habrá que investigar más o cerrar el laboratorio y largarse a la Antártida. Sí. Será de otra forma: nuestra ciencia miope no será nunca capaz de destejer el delicado, milagroso tapiz de la Vida. El Ébola pudo ser originado en un tupper con robellones sobrecalentados, o a lo mejor ni existe. Hakuna Matata.

 
 Y POR FAVOR, NO SALGAN A SUS BALCONES Y TERRAZAS AL ANOCHECER ARMADOS DE ESCOBAS PARA EXTERMINAR A TODOS LOS MURCIÉLAGOS QUE PILLEN.